Hoy bendigo las casualidades (aunque no existan).
Mi recipiente nunca ha sido común, ni certero. Si elijo una vasija de barro se resquebraja por la falta de humedad o un horno henchido de desengaño. Si elijo una sartén baila el mango o se oxida el teflón falso. Si elijo una cazuela no encuentro las palabras que la llenen o se encaran y la colman.
Hace tiempo que no cocino. Quizá sea la falta de práctica. O esa manía persecutoria de inventarme las recetas, variar los ingredientes, improvisar inconsciente las cantidades, cortar con cuchillo pequeño las cebollas del sofrito.
Existen, como en botica, comensales agradecidos y diáfanos, generosos, disciplinados, estrictos y megalómanos. Hay que ser consciente no tanto de su número, aunque no seamos un restaurante, si no de su carácter. Ser desenvuelta en la cocina, diligente, y minuciosa en el trato del alimento que proporcionas.
(Hay que hacerse valer! que diría una amiga y bella guitarrista)
Elegir a buenos pinches (quizá la familia sirve para este menester) que anden hábiles y bailen alrededor la misma melodía, y tiren, discretos, falsas esperanzas, previsiones de desastre, intimidación al alza y el amargor de los limones.
Aunque el mandil se llene de harina y pena, sacudirnos de vez en cuando es un acto de responsabilidad y decoro para con uno mismo. No es presunción, ni coquetería, presentar el plato con un racimo de cariño y orgullo. No pretendo llenar estómagos, ni saciar necesidades.
Hoy hice un guiso de lágrimas que limpió con sal los recovecos.
Mañana un postre de abrazos y a vivir y a volar.
A vivir y a volar!
A veces compartir los partos, no exiliar la tristeza, exhibir humilde los pequeños triunfos, no cargar las armas, desapolillar utensilios, y mostrarse vulnerable con una misma, son los ingredientes más efectivos para una tarde de invierno diferente.

Mañana, presentaré "Te llamaré delirio" con una sonrisa, porque (efectivamente) no va a faltar nadie.
Eternamente agradecida a la Familia y a la Familia.
Nares Montero (A vivir y a volar!)
Hoy en Concierto Alejandro Martinez canta a Gil de Biedma.
Yo no me lo pierdo.
Libertad 8 (calle idem) 21:30. Madrid.