Escribo con faltas de ortografía consciente inconsciente. Que nunca seré capaz de memorizarlas, utilizarlas de la manera adecuada.
Vuelo con b de beber y de bautizo y a valla que salto vaya si me provoca.
Porque yo salto para propulsarme para preguntar al aire desde donde viene qué acentos le marcan los muros que derriba qué memoria acecha al olvido qué dudas siembran el camino qué muerte huidiza de escaparate qué pregunta correcta lo detiene
Escribo con faltas de ortografía por rebeldía. Y quizá también por ignorancia.
QUE la vida no va como nos gustaría es algo que todos sabemos y aceptamos. O casi. En los últimos tiempos la vida no se concilia conmigo, ni duerme en mi cama, ni deja que me lama las heridas a gusto. Antes la cosa era cuestión de paciencia o de tragaderas. De buen ánimo, talante. Y eso era agradable de puertas afuera. La gente lleva bien a quien aguanta, a quien llora poco y no hace mucho ruido. Pero como cualquier otro recipiente yo me colmo. Y para colmo me rebelo.
QUE la vida no va como me gustaría y no me callo. Y es peor. La vida no se pone de tu parte si decides tirar los platos al suelo. Montar un escándalo de cristales y porcelana y decir a grito pelado: "Esta bazofia no me la trago".
QUE la vida no va. Ni para alante ni para atrás. Pero no vengo a (des)montar campañas publicitarias, ni a echar por tierra slogans y carteles. A veces la vida no es perfecta y se contradice a si misma y acaba tirando algún salvavidas al agua. Si estás atenta lo coges y te mantienes un poco a flote. Bendita contradicción.
ASÍ, de salvavidas en salvavidas ha transcurrido mi semana, porque a veces una también tiene ganas de salvarse.
LAS recompensas vienen si estás atenta. Quizá también si tienes la sensibilidad a flor de piel y estas mirando alrededor en busca de poesía no gratuitamente cursi, sino de poesía. Y llega.
SUPERMAN te rescata en vuelo raso un viernes por la mañana, te lo desayunas en un París inventado, alborotado y castizo. Porque nuestro París está en la historia de unas fotografías a las que sólo el inaccesible y cauteloso superhéroe y yo le damos significado.
FRIDA viene como una brisa entre lágrimas justo cuando ella quiere llegar, cuando es su turno, y también es un rescate. Una señal, un recordatorio de libertad, una celebración de vida que viene editada después de años de descatalogación y búsqueda. Y yo me rindo ante esa salvajada, natural e incluso inocente.
SONIA San Román te pide un poema para 23Pandoras y con toda la incredulidad del mundo las casualidades de la vida se confabulan y le mandas Titulares y te sientes orgullosa por un momento. Desde aquí: gracias, sin saberlo me has devuelto un poco la fe.
ENTRE semana me aferro a todos esos detalles imperceptibles de magia cotidiana y su encanto dura más allá de los días, de este tiempo tempestuoso y lúgubre. Y llega otro viernes cansada de la tristeza que madruga, de tanto trabajo ladrón de sueños, de vapor sin sentido, de espejismo y eyaculaciones cardinales. Y no saber qué mundo habitas. Cagarte en todo y estar agotada. Y en un alarde de fuerza venida de no sé dónde dices que le quieres gritar al mundo entre canción y canción y te vas. Te vas.
EN Madrid existen, aunque la ceguera nos impida verlo, tantos lugares refugio, tantas huidas como tus ganas necesiten. Tanto alcohol, tanta vida escondida en los rincones, como pelusas en el corazón. La medicina que mejor cura no siempre tiene prospecto.
LA cita era sencilla: Alejandro Martinez en el Barcelona 8. Siempre encuentro un encanto especial en esperar sola con mi copa en un bar como si fuera una traicionada más, una desencantada, desdibujada, una mujer de tanto tiempo encima como maquillaje, de esas que dan pena y morbo a partes iguales. Y llega Queens y me convierte en una veinteañera (aún) y me trae más cariño del que creo puedo llegar a soportar. Con ese silencio suyo que es una ruina y un escándalo maravilloso de fuegos de artificio. Cada una con nuestros lastres y nuestros gritos ahogados, nuestros desastres. Y Menso saluda como si nos hubiera visto ayer y no supiéramos que más contarnos y Alejandro pregunta: ¿Quién me va a bailar esta noche?... yo no me pongo en primera fila para nada y se lo digo: Yo, mi niño, yo te bailo porque tú eres medicina. Y arrancamos a cantar y a bailar con las canciones y los despistes. Y se suceden a un ritmo vertiginoso y Alejandro me mira cómplice desde ahí arriba y yo sólo quiero cantar y cantar y no parar nunca. Y llega "Humo y vinagre" me emociono, Queens me da un clínex con un gesto que contiene más poesía que todas las flores del mundo. No puedo dejar de mencionar la versión que se marcan de "Una rosa es una rosa" reinventándola y clavándonosla a todos los asistentes en ese lugar sin nombre. Al despedirme no me aguanto y le digo a un Quique Gonzalez de "pasaba por allí" que su disco es increíble y me voy, que soy descarada pero para estas cosas me viene la vergüenza de donde no la tengo.
LLAMO por teléfono. A esas horas sabes que algún alma caritativa accederá a una buena charla a pesar de la resaca adolescente que lo invade. El Ruso mola. Nunca te dice lo que quieres escuchar, es tierno en pequeñas dosis y huye de la cursilería propia y ajena. Nos une Bukowsky y un leve desengaño por la vida a la que, por otra parte, le arrancaríamos la ropa si se dejara, la muy puta! Me lleva a un sitio muy "in" donde hacen unos mojitos de escándalo aunque él se abstiene de bebidas alcohólicas debido a los achaques que le frecuentan los viernes. Y es que los jueves arde Madrid por donde pisa con su lookdestroyer de pitillo, camisa y cazadora de piel. Aún quedan roqueros y como siempre digo "No hay rock que por bien no venga".
EL sábado se gesta una escapada al centro, que es como una selva por la mañana y por la noche la periferia espera. Se celebra el cumpleaños de Rick en una pequeña bodega en Carabanchel. No conozco a nadie. Pero eso a quién le importa. No damos regalos mutuos... yo me excedo en los mensajes y él omite el papel de regalo. A conciencia. Porque este tampoco tiene necesidad de ser superfluo. A saber: "Perdición", "Los sobornados" y "El sueño eterno"... toma ya!. Si quisiéramos acabaríamos con toda la cerveza y yo siempre sería una femme fatale apoyada en esa barra. Cuando hablamos creamos efecto burbuja. Cantamos: "Cuando vas a venir otra vez por aquí, cuando gire el poniente en tu pelo, tú tenías que hacer lo que había que hacer pero el mundo nunca era un pañuelo." (Del antes mencionado Q.G.) Porque nos sabemos los surcos a tientas. Cada instante, cada instante. Es posible que carguemos tanto de pólvora esos momentos que luego no nos veamos en meses por temor a que explote. Todo explote.
HOY en casa me doy cuenta de que la vida no va como nos gustaría pero a veces y en pequeñas dosis compesa. RECOMPENSA.
Si me engañas hazlo al principio cuando mis huesos aún suelden como es debido, sin miramientos. Y me lo cuentas borrachos perdidos para que yo pueda montarte una escena, y te grite cabrón, y hunda los puños en ese pecho arañado de otra.
Si me engañas no me mientas ni me escondas, no me confundas con mojigatas tontas que dejan de querer por la alquimia de los cuernos y les baja la libido y las subes el sueldo.
No pierdas monedas ni tiempo en flores, bombones y collares. Dibújame un corazón para la nevera, cuéntame despacio los lunares, tararea a Silvio en mi boca, dime que me quieres a tu vera
Y búscame el perdón entre los pliegues de la ropa en la saliva que me arde en la bilis que me sobra en los párpados de arena y si no lo encuentras dímelo al oído y en la derrota te diré dónde está escondido.
Si me engañas hazlo al principio. Resérvame el otoño y tu hojarasca, a sabiendas, que has corrido piel y mundo y no vas a encontrar ninguna puta que te abrace como yo durante el invierno.
vuestras lanzas maltrechas y astilladas vuestros besos esquivos y escorpiones vuestros vuelos rasos y carcajadas de carcoma
en los días de sol resistís esas jorobas de animal sediento y las camufláis entre las líneas de los pasos de peatones
en los días de lluvia esponjáis la nostalgia y el regodeo húmedo del tiempo os esconde los pies entre los charcos
en los días de calma arden solapadas las miserias que dejáis detrás de la puerta y los balcones agradecéis la puntualidad del camión de la basura aunque el pregón ruidoso de su paso sea una dentellada
en los días de niebla queréis salir a la calle y en ese derrumbe saber a ciencia cierta que nadie os reconoce que es el disfraz perfecto
en los días de sueño
inventáis sonatas y aguardientes os bebéis desnudos y por partes los asuntos que tratan las heridas del pasado como si dejaran de sangrar al pronunciarlas después el silencio con su vocación de esparadrapo las ocultará para siempre
y miráis a los ojos al viento que enreda las manos en el pelo y besáis y dejáis caer las lanzas y la risa desgranada os devuelve otra sonrisa y el vuelo sólo se detiene cuando