Los acontecimientos a veces te llevan sin remedio a otras hierbas, a otros barros. Así estos últimos (que nunca serán los últimos) han desembocado en la decisión de soltar lastre. A quemarropa resulta ser ahora una promesa demasiado violenta. Es en esta variedad en la que me dicto, la inconstancia de nubes, aeropuertos, puertos, huertos y no acabar todos tuertos de sol y otras heridas de hambre. Si ésta es mi raspa, habrá que crear un cuerpo que la sostenga... después de la alegría.
Le queda a este blog un único post que será el anuncio de la segunda presentación del libro "Ya veo la bala en mi cabeza" de Jose Luis Zúñiga.
No desaparezco, sólo me mudo a un rincón sin tantos dientes.

1 lenguas de bala:
yo acabo de encontrarte, no te vayas tan rápido.
Publicar un comentario en la entrada