sábado, 11 de abril de 2009

La previa le ganó al estreno


La vida es teatro. No sé sí lo afirmo o lo pregunto. Creo que es la misma cosa, una pregunta (¿La vida es teatro?) y su respuesta (La vida es teatro). Un bucle, una elipse, un túnel, la madeja de Aracne.

Siento como en una telenovela pero estoy en un escenario de Ibsen. Todo fuera de lugar.

La noche es dada a representaciones que otros llaman juegos. Pero yo no juego. Yo no. No utilizo, no subyugo, no hago trampas, no cronometro, no mido, no tengo la cualidad de improvisar poesía porque, de hecho, ni siquiera pienso. No pienso más allá de este instante, momento único y verdadero. ¿Y si no es aquí donde reside la felicidad estonces dónde?.

Tres lágrimas. Tres lágrimas contadas que han caído acompasadas, sin ningún compás. No las dio tiempo. Tres lágrimas transgresoras. La muestra de que aun siento. Tres lágrimas libertarias. Sólo tres lágrimas en esta sequía que parece perpetua, o perenne, insultantemente real y tangible, aunque no me toques.

Pienso en canciones. Te recorro en un viaje musical y cada frase habla de ti. Yo que viajo tan poco últimamente, que me he vuelto sedentaria. Así van llegando las frases y como un puzzle se va creando tu rostro pieza a pieza. Despiezado pesas menos. Las notas son las de tu olor y las de tus gestos.

Oigo "Only you" (The Platters) y después "Resistiré" (maldito Dúo Dinámico), le siguen "Así estoy yo sin ti" (eterno Sabina), "Little wing" (que le robaste a Hendrix para prenderla en mi solapa), "Corazón" (de Carlos Chaouen "que no se me acomode el amor pa cuando estalle... que te calles que te calles que te calles").

Me gustaría explicarte que estar contigo es saber, a ciencia cierta, que estás no donde debes, donde puedes, donde te dejan, donde te apartan, donde te aprecian, donde te desean, donde te insultan, donde queda, donde duele o donde esperas. Estar contigo es, exactamente, estar donde quieres.

Que cierre el mundo los ojos, que todo muera más allá de esos metros cuadrados que compartimos. Que se apaguen las luciérnagas, que dejen de sonar los cascabeles, que no tambaleen los tentetiesos. Que se silencien sirenas, se apaguen semáforos, se calmen las furias, se detengan las estrellas en su camino de luz y muerte. Que todo pare mientras tú y yo existimos tranquilamente lejos.

Cuando te separas, movido por algún extraño imán, todo vuelve. Todo retorna, todo se mueve o se ancla. Y se muere un poco el mundo. Esa minimalista esfera donde un rosal te recuerda quizá otro ensayo. Te especializas en preparatorios, en prolegómenos, y rechazas cobarde o culpable, la representación con público, el gran estreno. Por eso todo tu hueles a nuevo y bambalinas.

¿Cual es la puerta de este teatro? ¿Dónde esperarás la próxima vez que aparezca vulnerable, dadivosa, desteñida, ansiosa? ¿Que palabras dejaré de pronunciar con engañosa indiferencia? ¿En que falso simulacro te esconderás de nuevo? ¿Dónde estaré la próxima vez que me aparezca? ¿Cual es la excusa? ¿Cual el consuelo? ¿Porqué no te puedo olvidar? ¿Dónde está la salida de emergencia?

Cuándo sabes que el día que me toques, ese en el que quieras tocarme, en el que te atrevas, todo explotará en un Big Bang. Cuándo sabes, mano al fuego, que dependes y existes, es decir, dependo y existo, de tu palabra, de tu sueño, de tu pequeño batir de alas, de tu gran decisión, de tu libre albedrío... ¿Qué importa la vida?

Ah! Pero el valor es otra cosa. Mi vida vale (a veces cuesta) y tú no tienes valor (valor de valentía). Pero yo no quiero agitarte con discursos y demagogia. No es mi misión. No es mi destino. No es mi significado.

Quizá sea el personaje de una telenovela en la casa de muñecas de Ibsen.

Un error. Un déjà vu. Un desconcierto. Un misterio. Un silencio. Una sombra. Una guerrilla encubierta. Un desalojo. Un títere o titiritero. Un juego sin jugar. O una palabra tuya (bastará para rescatarme) o un no te quiero querer...

¿Cómo huir si no quedan islas para naufragar y todos los teatros mueren con marcas publicitarias de nombre?

La vida es teatro, pero la previa le gana la batalla al estreno. Un simple ensayo ganó. Ni siquiera el general.

Nares Montero

4 comentarios:

Oihana dijo...

Impresionante! Definitivamente tienes la habilidad de escribir mis sentimientos, o ésos, que pude interpretar en las tantas obras que ensayé. ;-) Tal vez algún día podamos escribir un guión juntas, y además, otorgarnos los papeles protagonistas!

Un besazo preciosa!

Troba dijo...

mas allá de la tragedia, la comedia...
y la farsa....

tus letras se combinan con Sabina, sabiamente.

besos.

trovador errante dijo...

Niña roja y titiritera!

Me transpotan tus palabras a pasados titiriteros. Me recuerdas a una novela pendiente con posible título de mi vida en canciones. A teatros qué abandoné por la puerta de atrás, en silencio y con las luces aún apagadas.

Me quedo con los silencios y las contadas palabras ciertas. Mejor solo que engañado (y mal acompañado) mi niña roja. Mejor valiente y callado solo de boca pra fora.

Se que escribirías una novela soberbia sobre el carnaval del mundo. Y que nos reconoceremos el jueves.

Gracias por compartir tanto y tan bien dicho, con tantas referencias familiares. Aunque cambio resistiré del dinámico dúo por "mientras el cuerpo aguante" de Miguelito Ríos o con algunas de más "I will survive" de la Gainor.

Acrobáticos besos mi niña

pedrodemingo dijo...

Un simple ensayo ganó. Ni siquiera el general.

puff, me encanta