lunes, 1 de diciembre de 2008

La nieve, sin cuajar por favor.


Mi bufanda huele a ti y no la has tocado.

Es increíble como en una milésima de segundo la memoria se dispara.
Y qué casualidad que seas tú, en este momento tú, quién se aproxime a Moncloa en un aroma.
Mi bufanda huele a ti y no la has tocado, la estación entera huele a ti y no has estado.

Los días se suceden uno tras otro. Los escaparates cambian, se adornan.
Los viejos de cerca estudian latín y recuerdan como hace dos mil años las cosas no eran tan diferentes.

Nerón se emborrachaba.

Un trío de cabezudos sin gigantes me miran o me cuidan la espalda de oficina (me recuerdan a otro tú) y los aparatos eléctricos entonan un intento de banda sonora o réquiem mientras los fantasmas mantienen las puertas abiertas con bailes y burlas.

Nada es suficiente. Nada es suficiente.
A veces pienso momentos completos.
Todos redondos.
Visibles y sin secretos.
Pero se piensan solos o me excluyen de su compañerismo infantil y entonces (nada es suficiente) nada.
Un piropo bisílabo, llano.
Nada es suficiente. Ni tu olor en la bufanda de nieve.
Ni la estación repleta de gente
y angustia.
El síndrome de abstinencia siempre viene cuando faltas.
No en otros momentos. No.
Viene descalzo y de puntillas. Entonces la saliva se anuda en la garganta.
Sólo viene cuando faltas.

Ahora otra rutina de escaleras me espera.
Y el colchón y la ausencia y su silencio.
Quizá se cruce alguna mirada en el camino de vuelta y sonríamos las narices rojas.

El frío huele a ti.



Nares Montero

3 comentarios:

kika... dijo...

los mecanismos de la memoria... ahora mismo estoy trabajando en un poema sobre ese tema (que por cierto lleva atascado en mi mesa una temporada), a ver qué sale.

pero tiene, en el fondo, mucho que ver con tu post!

besitos y magia
K

Oihana dijo...

Vaya... tu post me ha dejado un buen rato pensando... eso es bueno no? De todo, me quedo con ese síndrome de abstinencia, en ese sentir al otro sin que el otro esté. Me ha gustado mucho y también me he sentido muy identificada.

Seguiré visitándote. Permíteme estar entre tus seguido@s.

Un abrazo,
Oihana

Trovador errante dijo...

Nos anclamos a lo que no tenemos en un intento imposible de tenerlo. La reminiscencia de lo perdido, o lejano...

Eso da para muchas palabras, y muchos sentimientos.

Curiosos fenónemos y olores que nos abordan sin ser invitados...o invitados...seguramente sea la segunda.

El arte de la convivencia de todos esos mundos con la realidad y el presente, las huidas...en el fondo...siempre son huidas.

Lindas palabras mi niña.