jueves, 5 de agosto de 2010

Amar la trama

Cuando una se va de viaje hace la maleta a última hora. La llena, eso sí, de cualquier cosa que sea susceptible de usarse, incluso en los momentos más peregrinos, porque como una no siempre tiene encendido el modo nostradamus algunas de las cosas que pueden ocurrir en un viaje se la escapan de las estadísticas o del planteamiento primario de dicho viaje.

Antes de salir para Asturias mi ánimo en cuestiones logísticas estaba bajo mínimos. Sólo el buscar la maleta se hacía una aventura tal a la de Frodo y su anillo. Todo se demoraba con la naturalidad que me caracteriza o incluso más. Y aseguro para que así conste que no era porque no tuviera ganas ir sino porque cuando me invade la pereza el mundo, tal y como lo percibo, resulta anestesiado y casi dormido. Los sucesos iban aconteciendo ya de una manera subrrealista y justo antes de que emprendiera camino al norte escuché unas palabras que llevaba esperando escuchar desde hacía 3 años, y de repente todo el lastre cayó al suelo de golpe.

Jueves 09:30h, el trayecto resulta ligero y divertido desde el principio. La charla con mis compañeras de viaje, Ada Menéndez y Eva Márquez, apareció de manera orgánica y fluida y eso junto con el cansancio, las expéctativas y el ánimo dieron paso a bromas y complicidad, que duraron hasta el final.
Teníamos el carnét de baile hasta los topes, pero no impidió que disfrutáramos de cada una de las danzas con una energía sobrenatural y contagiosa. La primera parada, Radio Artenativa, puso el listón muy alto. Nos sentimos como niñas con zapatos nuevos. Es curioso como la distancia es sólo un trámite, la mayoría de las veces innecesario. Mararía, Juan, Luci y Edu parecían más familiares que desconocidos. Nos descubrimos habitantes de un mismo territorio y contrariamente a lo que sucede en otros niveles de existencia no nos hizo sentir amenazados sino alegremente extraños y cercanos. AQUÍ podéis escuchar el programa de Radio Artenativa.
Pasando por alto el incidente con la librería Bertrand de Oviedo conseguimos que esa fuera también una experiencia de la que saber sacar provecho. Sergio se había unido a nosotras y añadió a nuestro estado de ánimo otra perspectiva. La decepción porque las cosas no pasaran como estaban planeadas dió paso libre a las bromas y el cachondeo. Decíamos riendo por las calles de Oviedo: Yo viví una bomba atómica de Ada Menéndez en directo! Ya no había nada que no nos hiciera reir hasta el dolor de tripa, y cenar es complicado cuando una se ha tragado un payaso y no deja de hacer tonterías.
De camino al Clan art nos perdimos y constatamos, cada vez que preguntábamos por nuestro destino, que normalmente nadie se fija en donde vive. De una media de 10 personas consultadas, y teniendo en cuenta que los puntos cardinales son sólo 4, conseguimos 11,5 trayectos posibles en cualquier dirección. La suspicacia estaba servida: alguien mentía! Pero nosotros reíamos.
Al fin nos recogieron a menos de 50 metros del sitio en cuestión y claro, el asunto era cosa de risa. En el Clan art teníamos el primer recital del viaje. Un recital erótico organizado por los poetas oriundos. El cansancio era palpable pero el ánimo no decaía. Allí nos encontramos con gente a la que veríamos y con la que compartiríamos durante todo el viaje, como a Eusebio, Rémora, Ana Vega y otros más. De ahí a dormir a Avilés donde me esperaba la super familia: Ana, Sandra, Dani y por supuesto Sergio. El viernes comenzó tranquilo pero alegre, unos vermuts por Avilés mientras esperábamos que vinieran las chicas a disfrutar de una comida de dioses. Ana nos había preparado una fabada que, como diría mi madre, no se la saltaba un gitano. Superando el sopor de la hora de la siesta nos pusimos en marcha camino de Gijón. Presentábamos los libros en La buena letra, una pequeña y preciosa librería que regenta Rafa. Nada podía quitarnos la ilusión. Se nos trató con tanto cariño que yo ya empezaba a pronunciar las palabras que marcarían todo el viaje: Creo que no me quiero ir de aquí. Empezó a llegar la gente, Edu y Mararía, Eusebio, Isaac un amigo venido desde Santander sólo para la ocasión y alguien que nos dejó con la boca abierta, Ricardo Pochtar, que tuvo el maravilloso detalle de regalarme algo que sé guardaré como oro en paño siempre. Presentamos los libros, recitamos y para terminar y como por generación espontánea se creo todo un diálogo fabuloso entre todos los asistentes. Después una caña e ir a ver una maratón de poesía a la ciudadela. Sidras y conversaciones interesantísimas sobre la literatura y Woodstock. Despedirnos a pie de playa y descalzarse, andar por la arena.
El sábado nos despierta tarde y perezosas. El día anda nublado y nuestros planes de playa se anulan en beneficio del descanso y de la siesta. Después arreglarnos, hacer fotos y quedar para tomar algo antes del último recital. Cenar acompañadísimas y la sidra abriendo caminos de no retorno. El recital Heterogéneos, de nuevo en el Clan art, divertido y estimulante. Las cañas y los chupitos no dejan de llegar a las manos y todo el mundo parece feliz y con ganas de darlo todo. Nuestro viaje parece estarse acabando y queremos disfrutar hasta del último minuto y de cada persona, pero en ese momento la que aquí escribe decide que no, que tan pocos días no son suficientes y que me quedo. Que me quedo al menos un día más. Por fin probé la absenta.

(haciendo el tontuno no me gana nadie)

Las actividades culturales acabaron esa noche y es por eso que no cuento más en esta crónica.

Todas las personas que nos encontramos, que encontré, hicieron de este viaje un momento maravilloso. Estoy segura de que ninguna se olvidará de estos días y que muchas de las personas que conocimos acabarán siendo amigos. Agosto, este mes de sol, siempre me regala lucidez y alegría y siempre me da motivos para seguir sonriendo.

Doy gracias a toda la gente que nos acompañó en esta aventura, especialmente a la gran familia de Avilés, de los que me costó un triunfo separarme. El motivo del viaje, presentar los libros y buscar puntos de venta, se cumplió con creces. Y es que hay cosas imposibles de prever que hacen que veamos la vida desde otras perspectivas, echemos lo que echemos en la maleta.

Nares Montero

(Siento si he olvidado algun nombre, lo que es seguro es que no me olvido de la gente)
(Fotos: Momentos del viaje)

4 comentarios:

Santiago Bertault dijo...

Lengua de bala no sé, pero soy el primero en comentar.
Pues eso, que todo muy bien y en abundancia. Todos muy guapos y divinos en las fotos.

Bite the bullet!!!!!!!!!!

Piensa duro, piensa fuerte, piensa
Motorheaddddddddddddddddddd

Sergio dijo...

Chiquilla, ya sabes dónde estamos y a qué nos dedicamos, cuando te apetezca, probablemente ahí seguiremos. El placer fue mutuo.

© Eva Márquez (Enar) dijo...

Crónica más que esperada, muy feliz de haberla compartido contigo, tenemos pendiente mas charlas, más cañas, más besos, más abrazos y más contigo, túconmigo ...
Besoss reina mía, tu enfermera de la esquina a tu disposición,
Eva

Anónimo dijo...

vaya grupaso de viaje, jeje grupaso de peso...