martes, 3 de marzo de 2009

Auto de ayuda



Hoy tengo ganas de hacerte pedacitos en una destructora de papel, y que te quedes fileteado, en tiras finas, con palabras a medias pero sin medias tintas.
Hoy tengo ganas de no ser una réplica de mi misma, ni de nadie. Creerme invencible e invulnerable.
Hoy tengo ganas de parar el tiempo en el instante exacto de aquel beso y repetirlo cincuenta mil veces, en plan día de la marmota, para dejar de sentirme como si nunca me hubieran besado. Parar el tiempo. Qué de tiempo!
Hoy tengo ganas de llorar en tu regazo o poder permitirme una sesión de terapia (súper cara) por la cara. Siempre pensé que el diván era mi medio natural.
Hoy tengo ganas de gritar, decir NO, y mosquearme y patalear sin herir a nadie. Pero quedarme más a gusto que un arbusto recién regado.
Hoy tengo ganas de saltar las vías que me separan del andén que no me tocó. Y colocarme de aquel lado sin que nadie note que soy del opuesto de la línea divisoria, de la frontera de la civilización.
Hoy tengo ganas de volar silenciosa la noche de Madrid y ver desde lo alto las luces como hacía Superman en Metrópolis. Y que flipes cogido en mis brazos de lo alto que puedes llegar si es a mi lado.
Hoy tengo ganas de desdoblarme y arrugarme como una prenda de licra sin que queden arrugas ni marcas y no sentir(me) esparto las noches que pasé a tu vera.
Hoy tengo ganas de leer mil libros y recordar las frases y diagnosticar errores. Cuidar el tiempo que me sobra para pensar.
Hoy tengo ganas de señales de humo en algún horizonte y descifrarlas mientras vuelvo delgada y limpia del viaje onírico que ha sido mi vida hasta ahora. ¿Quién no ha pensado que quizá la vida solo es sueño? (Y los sueños, sueños son. Que diría Calderón).
Hoy tengo ganas o no las tengo.
Sí me atrapa el umbral del aburrimiento será tarde para emprender la vida con unas fuerzas mermadas por la falta de decisión.
Hoy tengo ganas de algo fácil y bueno (las dos cosas a la vez y sin consecuencias) para variar.
Hoy tengo las ganas flacas y las penas gordas como panza de niño desnutrido.
Pero hoy ya es mañana y vendrán nuevas ganas.

Nares Montero




Nota de la autora al hada perfecta:
Tú me haces un regalo de mil notas y yo no sé ni como darte las gracias.
Guarda mis lágrimas en alguna botella, pronto las tiraremos juntas al mar.
Nada de beberlas, que aunque curen dan más sed por la sal.

La autora, lejos de la belleza hoy, te cambia el sobrenombre.
En realidad lo hará siempre que le parezca, porque te queda estupendo y porque nunca se le dieron bien los títulos.

3 comentarios:

Oihana dijo...

Ufff... yo no podría haberlo escrito mejor. Punto a punto, coma a coma, has descrito todo lo que de un tiempo a esta parte, y en tantas ocasiones a lo largo de mi corta vida, he sentido.

"Y que flipes cogido en mis brazos de lo alto que puedes llegar si es a mi lado". Siempre quise tener el valor de decir esto.

Gracias por ponerle palabras tan bien escritas a lo que siento.

He leído por ahí qeu el domingo fue estupendo. Quiero ver fotos!! Felicidades. En breve pido el libro por internés. ¿Hay forma de que me llegue dedicado?

Besitos de mañana soleada al borde del mar.

Te lee, siempre,
Oihana

Nares Montero dijo...

Muchas gracias Ohiana!
Yo tengo la necesidad de decir estas cosas, escupirlas, para que no pesen tanto en la mochila, en la espalda. En algún momento ya conté que soy propensa al síndrome de Diógenes.
EL libro te llegará sin firma, pero estoy segura de que en algún momento que espero sea pronto de mi puño y letra te lo dedicaré no sin antes haberte dado un abrazo grande.

Hoy te mando besos...

y gracias!

N.

kika... dijo...

Ya sabes lo que digo de las mochilas emocionales. Van llenitas de piedras, ahítas, exhaustas, plagaditas de haches intercaladas que al principio nos hacen gracia y después nos vuelven locas porque tratamos de hablarles y siguen mudas.

Cargamos las mochilas, nos llevamos las piedras hasta que podemos depositarlas a un lado del camino.

Llegará. Ese momento llega siempre.

Mientras, te guardo las lágrimas. Aunque yo creo que hay que llorarlas siempre.

Tengo mucho que contarte. Es increíble como en cuestión de horas todo da vuelcos.

besos
besos
besos
gracias
K