lunes, 22 de diciembre de 2008

Falsa femme fatale en Peumayén


Todo el mundo debería tener cerca una gran ventana por donde mirar cuando las letras y los trapos, las pelusas y los zapatos se confabulan en tu contra.

No hay crónicas que escribir cuando no tienes una gran ventana cerca.

Da igual sí da a un patio con flores de cemento, a un colegio desierto de niños y escarcha, a un corral con fantasmas de gallinas, o al almendro donde esperaba Penélope descalza.

Ahora que Peumayén queda desierto, que toda la tripulación zarpa, yo quedo a cargo, voluntaria, del faro que avisa y que luce. Lanzo al mar mi escogida soledad de sal e inundo la trinchera de aguadulce que me mantuvo a salvo en su carnaval.

Que no choquén los navíos con las costas.

Que sigan el rumbo que les marque la brújula o el viento.

Que se quede este paraíso desierto.

Ya guardo yo los bártulos en bolsas.

Queda un candíl incombustible a mi vera que alumbra las baldosas donde pisan mis pies.

Hierática la costa espera, quizá otra primavera, donde te vea volver.


(Volver con la frente marchita las nieves del tiempo, platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida, que 20 años no es nada que febril la mirada, errante en la sombras te busca y te nombra .Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que no ha de volver.)


Suenan los acordes que paran los latidos de la sangre y tampoco supe que decir ayer, que fue la última vez que tu y yo hablamos. El taxi era un desierto de reproches y mis manos te pedían a bocajarro.

Sé que las mañanas serán azules, sé que este momento se cargó de espera.

Sé que quedaste atrás como en un ambar, seguiré subiendo peldaños de esta escalera.

No supe ser ni Femme fatale ni querubín, no supe ser Ilsa Laszlo ni tu Rick Blaine

No busco la santidad ni el infierno cárdeno, tan sólo la tranquilidad de algún jardín.

Así que aquí me quedo, en Peumayén, cuidando este faro en solitario, sin nostalgias ni desdén, tomando notas en el obituario.
Sólo quiero una ventana grande donde ver el mar en el que te escondes.



Nares Montero



Para regresar y para casi todo es tarde y aquello que no fué nuestro más fiel amante.

Ismael Serrano.

1 comentario:

Trovador errante dijo...

Guuuauuuu!!!!!

Mi niña, me lo leí tres veces seguidas aún a riesgo de que aumente mi dolor de cabeza.

Farera solitaria, haces bien en alejarte de carnavales de pueblos de interior, sin ventanas, sin olor y sin vistas.

Tu ventana es preciosa, y seguro que tienes claveles rojos en ella, como tu vestido de viernes.

Deja a Penélope con su vestido de domingo.

Todas las mañanas azules, las de verdad, llegarán, seguro.

Algún día Rick llamará a tu faro y te pedirá lumbre.

Y sonreirás al acordarte de los reproches de taxi...hasta con cariño y ternura. Y de todos los buenos momentos vividos...que es lo importante...vivir, vivir y seguir amando la vida como tu lo haces.

Me encanta leerte hasta con dolor de cabeza.

¿Tenés lumbre linda?...y Sam la volvió a tocar más bellamente que nunca.

Besos analgésicos y canciones alegres