
Soy el corcho que se rompe
en tu botella de vino tinto.
Floto y floto resquebrajada.
Un cartel fluorescente
nos prohibe hablar de la cosa.
Desde que te conozco
tengo un sarpullido de constelaciones
por el cuerpo y ardo como
la vía lactea.
Siempre hay alguno que dice:
no cabe más en el cenicero
y yo le acepto el reto.
Quizá sea verdad que no sé
irme a casa a tiempo.
irme a casa a tiempo.
Nares Montero
(Foto: Yo, nocturna 2009. Carmen Chaparro)
1 comentario:
No existe el irse a casa a tiempo...
Me ha gustado este poema, estas letras fumadas y bebidas.
Felicidades.
Mario
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