domingo, 11 de abril de 2010

Epilépticos vs Sincronizados.


El banquillo lleno, pero no de suplentes sino de féminas, poetas y no, dispuestas todas a gritar, insultar y desmoralizar. Todas obvias, porque las mujeres al menos en el aspecto físico somos naturalmente obvias. Personalmente no me afectan los comentarios con respecto a no haber jugado el partido. Sigo una teoría personal que dicta que jamás sudaré en público y menos aún me pondré ropa deportiva a menos que sea para irme a dormir sola. Ponerse ropa deportiva debería estar penado por ley. Pero independientemente de mis valoraciones acerca del vestuario he de decir que disfruté del partido. Precisamente porque me desgañité alabando el caos futbolístico del equipo obvio y metiéndome sistemáticamente con la omnipresencia elíptica.
Debo confesar que hubo un momento en el que intenté ponerme del lado de los elípticos, no porque fueran ganando o perdiendo, ni porque mi idiosincrasia sea traidora (rumores, las malas lenguas), sino porque resultaba muy lastimosa la ausencia de aficionados de este equipo. Pero soy débil y a la menor recriminación de la todopoderosa Iratxe volví al redil cual ovejita obediente, y menos mal! Ganaron. Eso sí, tan sólo por un ridículo tanto. Esta vez el equipo obvio venía con idéntica actitud a la de cualquier madridista de pro (p. ej. Guti). Estaban excesivamente confiados y vieron las orejas al lobo más de una vez. Sobretodo teniendo en cuenta que el equipo elíptico había hecho fichajes maradonianos aunque, en resultado, fueron del todo inútiles.

El mayor adversario del poeta masculino de última generación es su estado físico. Con más partidos como estos, ninguno de ellos acabará o empezará su gran obra. Iran pereciendo a causa de sofocos, tirones, calambres... No me imagino peor muerte para un poeta. Nadie podrá celebrar su centenario, nadie les recordará. Oh míseros de ellos!

Como ya sabía yo antes de celebrarse el partido, las cañas de después fueron lo mejor. Cierto es que no hace falta ser ni inteligente, ni poeta, para llegar a esa conclusión. El zumito fresco de cebada, la estupenda temperatura y la charla frívola animaron a los vencidos y engrandecieron a los vencedores. Anécdotas como las confesiones de Batania sobre el documental que están realizando los de la escuela de cine, acerca de su persona o su personaje, nos hicieron reir a todos. Así como los comentarios a la imagen tipo: "soldado de la guerra de vietnam", de algunos jugadores y otras ocurrencias espontáneas en los distintos círculos de charla que se fueron formando. Marcus Versus sorprendió en un momento a tres criaturas celestiales tocándose los pechos y creyó ver el cielo... en realidad la experiencia no fue tan extrasensorial y es posible que alguien me acuse de exagerar la situación. En cierto momento se produjo, lo que para mí fue, una de las mejores anecdotas del encuentro, Eva, más conocida por su pseudónimo: Sakura Monogatari, había mandado un sms informando de la victoria, la respuesta no se hizo esperar y supo y pudo compartirla con todos: ¿Pero tú con cual ibas, con los epilépticos o con los sincronizados?

El talento no siempre está en manos de los poetas y la poesía se ríe de nosotros constantemente. En lo que sí ganamos todos es en eso de seguirle la guasa y empezar siempre por reirnos de nosotros mismos.

Ya hay quien amenaza con nuevas competiciones... No entrenéis, no serviría de nada.



Nares Montero
Imagen robada a Batania