lunes, 9 de noviembre de 2009

reconocernos los errores

he de reconoceros los errores

vuestras lanzas maltrechas y astilladas
vuestros besos esquivos y escorpiones
vuestros vuelos rasos y carcajadas de carcoma

en los días de sol
resistís esas jorobas de animal sediento
y las camufláis entre las líneas de los pasos de peatones

en los días de lluvia
esponjáis la nostalgia y el regodeo húmedo del tiempo
os esconde los pies entre los charcos

en los días de calma
arden solapadas las miserias
que dejáis detrás de la puerta y los balcones
agradecéis la puntualidad del camión de la basura
aunque el pregón ruidoso de su paso sea una dentellada

en los días de niebla
queréis salir a la calle y en ese derrumbe saber
a ciencia cierta
que nadie os reconoce
que es el disfraz perfecto

en los días de sueño

inventáis sonatas y aguardientes
os bebéis desnudos y por partes
los asuntos que tratan las heridas del pasado
como si dejaran de sangrar al pronunciarlas
después el silencio
con su vocación de esparadrapo
las ocultará para siempre

y miráis a los ojos al viento
que enreda las manos en el pelo
y besáis y dejáis caer las lanzas
y la risa desgranada os devuelve otra sonrisa
y el vuelo sólo se detiene cuando

os despertáis
y volvéis a
reconocerme los errores


Nares Montero

2 comentarios:

Troba dijo...

errar es señal de haber vivido.

cerillas Garibaldi dijo...

Me parece precioso, ¿miedo?

Clark ha estado volando, pero aterriza pronto.

Un beso, IcG