domingo, 15 de noviembre de 2009

Recompensa

QUE la vida no va como nos gustaría es algo que todos sabemos y aceptamos. O casi. En los últimos tiempos la vida no se concilia conmigo, ni duerme en mi cama, ni deja que me lama las heridas a gusto. Antes la cosa era cuestión de paciencia o de tragaderas. De buen ánimo, talante. Y eso era agradable de puertas afuera. La gente lleva bien a quien aguanta, a quien llora poco y no hace mucho ruido. Pero como cualquier otro recipiente yo me colmo. Y para colmo me rebelo.

QUE la vida no va como me gustaría y no me callo. Y es peor. La vida no se pone de tu parte si decides tirar los platos al suelo. Montar un escándalo de cristales y porcelana y decir a grito pelado: "Esta bazofia no me la trago".

QUE la vida no va. Ni para alante ni para atrás. Pero no vengo a (des)montar campañas publicitarias, ni a echar por tierra slogans y carteles. A veces la vida no es perfecta y se contradice a si misma y acaba tirando algún salvavidas al agua. Si estás atenta lo coges y te mantienes un poco a flote. Bendita contradicción.

ASÍ, de salvavidas en salvavidas ha transcurrido mi semana, porque a veces una también tiene ganas de salvarse.

LAS recompensas vienen si estás atenta. Quizá también si tienes la sensibilidad a flor de piel y estas mirando alrededor en busca de poesía no gratuitamente cursi, sino de poesía. Y llega.

SUPERMAN te rescata en vuelo raso un viernes por la mañana, te lo desayunas en un París inventado, alborotado y castizo. Porque nuestro París está en la historia de unas fotografías a las que sólo el inaccesible y cauteloso superhéroe y yo le damos significado.

FRIDA viene como una brisa entre lágrimas justo cuando ella quiere llegar, cuando es su turno, y también es un rescate. Una señal, un recordatorio de libertad, una celebración de vida que viene editada después de años de descatalogación y búsqueda. Y yo me rindo ante esa salvajada, natural e incluso inocente.

SONIA San Román te pide un poema para 23Pandoras y con toda la incredulidad del mundo las casualidades de la vida se confabulan y le mandas Titulares y te sientes orgullosa por un momento. Desde aquí: gracias, sin saberlo me has devuelto un poco la fe.

ENTRE semana me aferro a todos esos detalles imperceptibles de magia cotidiana y su encanto dura más allá de los días, de este tiempo tempestuoso y lúgubre. Y llega otro viernes cansada de la tristeza que madruga, de tanto trabajo ladrón de sueños, de vapor sin sentido, de espejismo y eyaculaciones cardinales. Y no saber qué mundo habitas. Cagarte en todo y estar agotada. Y en un alarde de fuerza venida de no sé dónde dices que le quieres gritar al mundo entre canción y canción y te vas. Te vas.

EN Madrid existen, aunque la ceguera nos impida verlo, tantos lugares refugio, tantas huidas como tus ganas necesiten. Tanto alcohol, tanta vida escondida en los rincones, como pelusas en el corazón. La medicina que mejor cura no siempre tiene prospecto.

LA cita era sencilla: Alejandro Martinez en el Barcelona 8. Siempre encuentro un encanto especial en esperar sola con mi copa en un bar como si fuera una traicionada más, una desencantada, desdibujada, una mujer de tanto tiempo encima como maquillaje, de esas que dan pena y morbo a partes iguales. Y llega Queens y me convierte en una veinteañera (aún) y me trae más cariño del que creo puedo llegar a soportar. Con ese silencio suyo que es una ruina y un escándalo maravilloso de fuegos de artificio. Cada una con nuestros lastres y nuestros gritos ahogados, nuestros desastres. Y Menso saluda como si nos hubiera visto ayer y no supiéramos que más contarnos y Alejandro pregunta: ¿Quién me va a bailar esta noche?... yo no me pongo en primera fila para nada y se lo digo: Yo, mi niño, yo te bailo porque tú eres medicina. Y arrancamos a cantar y a bailar con las canciones y los despistes. Y se suceden a un ritmo vertiginoso y Alejandro me mira cómplice desde ahí arriba y yo sólo quiero cantar y cantar y no parar nunca. Y llega "Humo y vinagre" me emociono, Queens me da un clínex con un gesto que contiene más poesía que todas las flores del mundo. No puedo dejar de mencionar la versión que se marcan de "Una rosa es una rosa" reinventándola y clavándonosla a todos los asistentes en ese lugar sin nombre. Al despedirme no me aguanto y le digo a un Quique Gonzalez de "pasaba por allí" que su disco es increíble y me voy, que soy descarada pero para estas cosas me viene la vergüenza de donde no la tengo.

LLAMO por teléfono. A esas horas sabes que algún alma caritativa accederá a una buena charla a pesar de la resaca adolescente que lo invade. El Ruso mola. Nunca te dice lo que quieres escuchar, es tierno en pequeñas dosis y huye de la cursilería propia y ajena. Nos une Bukowsky y un leve desengaño por la vida a la que, por otra parte, le arrancaríamos la ropa si se dejara, la muy puta! Me lleva a un sitio muy "in" donde hacen unos mojitos de escándalo aunque él se abstiene de bebidas alcohólicas debido a los achaques que le frecuentan los viernes. Y es que los jueves arde Madrid por donde pisa con su look destroyer de pitillo, camisa y cazadora de piel. Aún quedan roqueros y como siempre digo "No hay rock que por bien no venga".

EL sábado se gesta una escapada al centro, que es como una selva por la mañana y por la noche la periferia espera. Se celebra el cumpleaños de Rick en una pequeña bodega en Carabanchel. No conozco a nadie. Pero eso a quién le importa. No damos regalos mutuos... yo me excedo en los mensajes y él omite el papel de regalo. A conciencia. Porque este tampoco tiene necesidad de ser superfluo. A saber: "Perdición", "Los sobornados" y "El sueño eterno"... toma ya!. Si quisiéramos acabaríamos con toda la cerveza y yo siempre sería una femme fatale apoyada en esa barra. Cuando hablamos creamos efecto burbuja. Cantamos: "Cuando vas a venir otra vez por aquí, cuando gire el poniente en tu pelo, tú tenías que hacer lo que había que hacer pero el mundo nunca era un pañuelo." (Del antes mencionado Q.G.) Porque nos sabemos los surcos a tientas. Cada instante, cada instante. Es posible que carguemos tanto de pólvora esos momentos que luego no nos veamos en meses por temor a que explote. Todo explote.

HOY en casa me doy cuenta de que la vida no va como nos gustaría pero a veces y en pequeñas dosis compesa. RECOMPENSA.

Nares Montero

6 comentarios:

chema barredo dijo...

es la vida, Nares, y lo has reflejado en un magnifico texto

ada dijo...

Nares, muchas gracias por visitar mi blog y dejar tu comentario :)

Te linkeo desde el mío. Un beso enorme!!!

Jaco dijo...

¡Hola Nares!
Ya leí ayer que habías estado en el concierto de Álex (que aunque no te escriba por aquí, nunca dejo de leerte). Tenía que haber avisado, así te hubiese conocido. Y me hubiese llevado tu libro para tenerlo personalizado.

Volveré en un mes a Madrid, avisaré con antelación de los planes que tenga, y si por algún casual resulta que coinciden con los tuyos, o no tienes plan y te quieres sumar a los míos o me ofreces alguno mejor, me encantará conocerte y tomarme un mojito contigo, con Queens, con Kika y con quien quiera.

Besos muy muy grandes.
P.D: Hoy mismo retomo el blog, te lo prometo :-)

Sonia dijo...

Gracias a ti, Nares, por tu poema y por esta estupenda reflexión.
Ya sabes dónde estoy.
Abrazos

María C.R. dijo...

Me ha gustado acompañarte en esta semana, me ha gustado reflexionar sobre los pequeños detalles que sin duda son los que alimentan el alma.
BESOS COMPAÑERA!!

cerillas Garibaldi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.