lunes, 8 de diciembre de 2008

Utopía de lunes


Que no nos tomen por necios amor.

Deseo tu llamada mientras se clavan mis pupilas en los artículos del periódico.

Deslucido, diluído, desaparecido.

Espero que tengas en mente mi recuerdo y te falte de las manos mi tacto.

Sin dolor, una leve astenia.

En este ahora, que te recuerdo, no en el que te niego, ni en el que te dudo. En este, que te recuerdo, vagan firmes procesiones de pensamientos y promesas de un futuro que no es ahora.

Ni ahora.

Pudiera decirte mil silencios entre las sábanas y entonces sólo se producen gemidos.

Sin embargo se deslizan los presagios de la vida atrevida por debajo de la mesa.


De mañana, vienen a verte mis manos.

De afuera vienen sonidos y tu te revuelves y me aprietas. No dejes que se corran las cortinas.

Aún no está alta la luz de la mañana y nos queda todo el tiempo para despertar.

Te deslizas silencioso en tus compases. Yo aprieto el pecho contra el mundo.


Ya estamos aquí amor. No nos llamaron necios, aunque lo pensaban.

Construimos un mundo de palabras que solucionaban conflictos, pero nunca las utilizamos de salvavidas. Hicimos que el café del desayuno calentara manos de escarcha. Desterramos celos, embustes e hipotecas... no hay sitio en este ahora para los proscritos. Hicimos piedra a piedra este presente y vimos nacer un futuro que no es ahora.

Ni ahora.

Este, de memoria te lo sabes. Lo tarareas constantemente. Cántamelo al alba que se me quede grabado para siempre.


El pan es para todos en este ahora.


-Buenos días vecino!-.


-Hujambo, Uhali gani?-.


Todo es fertil, todo es grácil.

Tu y yo conseguimos que este futuro fuera posible. De la mano. No fuimos necios amor.


Epílogo:


La astenia se convirtió en abstinencia y no llamas ahora. Ni ahora.

El periódico arruga su última página como quién arruga un corazón o viceversa.

No llamas. Que necia!

No hay ahora.


Nares Montero

Imagen: oleo sobre tela Ximena Pizarro

3 comentarios:

Trovador errante dijo...

Nadie que ame, amó o amará será jamás necio.

Antes de ayer, ayer, hoy, ahora, mañana y pasado mañana nos acercan a este momento.

Oh melancolía, que no dueles, que me haces sonreir, besas mi alma y me acurruco. Aflora el amor, de esta manera, amor real, pasado, real.

Aquel que nos hará sonreir de nuevo con el nuevo amor, con otra melancolía.

Por todas las mañanas, las que nos quedan, por esta mañana.

Lara dijo...

relato.poema.palabras.loquesea.

tiembla, eh?


un abrazo

Lady K dijo...

Madre mía, niña, cuánta fuerza condensada. Me declaro fan. Definitivamente.

Besos asombrados