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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Entre puntos suspendidos

"Estoy tan perdido,
soy el asesino
de tantas primaveras."
Ismael Serrano

Estaba en el momento concreto en que todo es líquido. De repente una brizna melódica me despierta y no puedo escribir más que insomne: Todo es mentira. Toso aullidos, nadie contesta. Y es que puede ser que esta guerra no vaya a ninguna parte. Las preguntas me trepan hasta dejarme sin aliento. Quisiera ser la mujer que estás deseando amar como una selva sonora, un húmedo cuenco de porcelana descascarillado y toda boca a una grieta imantada. Suelto las palabras como un tiránico huracán en busca de un dolor tan profundo como destino. Evitando los mercados como posibilidad de vida, lugares donde la alegría reverbera como agua fría. Pero miro alrededor y todo es tierra.

Nares Montero
Foto: Nares Montero 2010

lunes, 4 de octubre de 2010

Sólo un desahogo (No leer)

Estoy cansada de estar triste. Cansada de estar cansada. Esta mendicidad plomiza parece una enfermedad, que bien pudiera ser venérea. No quiero escribir más esto, más aborto, más simulacro. Quiero dejar de aburrirme a mí misma y ser como me conozco escondida. Me aprietan esas culpas s(t)uyas, mías. El "yo" ocupa un espacio tan poco medible e inestable que entonces, un saco de tripas roto y ninguna palabra consigue sanarme. Es tedioso, ridículo, andar siempre rasgándote con las mismas espinas, cuando ya ni duele, ni molesta su paso afilado por los brazos. Cuando el desnudo es sólo una sombra y ni manos en los genitales, ni escalofríos nocturnos. Vivo sin ganas de ganas y colchas tapándome el cuello. Aunque sigue siendo frívolo y obstinado mi paso por la calle en un constante pulular de amarillos cortados y violetas secos. Sé verme en las esquinas como espejos encontrados, en un sin fin de límites, como sé que todo acaba y respirar un veneno inevitabe. O el coraje otro simulacro. No me siento negativa, es bonito saberte caída y percatarse de todas esas cosas que no. El tiempo nunca en contra pero sin respuestas.

Nares Montero

Fuera de estadísticas

Dicen gracias. Me agarro a las molduras fuerte y siempre quedan marcas en mis dedos. El corazón como un bizcocho está borracho y mordido en las esquinas. Viene entonces un invierno por anticipado. Otra disculpa, la que me saca de cualquier estadística, y disculpados quedan todos de sus errores. Sé decir que lo he hecho mal y las fuerzas menguan para la modificación de trayectoria. No tener un objetivo es tarea complicada. Todo tiro es un carambola que rompe pero no cuela. ¿Quién será capaz de perdonarme?

Nares Montero

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Qué crisis? (de todo menos parada)


Ahora que me paso los días midiendo el céntimo, como antes lo hicieran mis abuelos en otras dimensiones. Que despotrico y maldigo quinientas sesentaiséis veces por minuto y aún me faltan cien veces más para ser política y religiosamente incorrecta. Que en las entrevistas personales me río del interlocutor trajeado a mandibula batiente cuando me pregunta por mis inquietudes personales y le contesto flor o levantarme tarde. Que se me barre con escoba en mano por el exceso de doce años de experiencia demostrable, y no en técnicas, ni moldes, ni en medidas, raseros y horarios, ni en disciplina militar o prosaica. Que me estampo los ojos varias horas al día en la luz reflectante y sin protección de páginas web a la espera, porque es a lo que me han enseñado, a esperar, un corcel rampante en cuyo lomo venga cosido, incrustado y severo un tipo con un papelito salvador llámado nomina o salario.
Ahora que es imposible pisar un parque y mucho menos pensar en sentarse al sol en un banco por estar plagados de insurrectos o parados, de chusma o diplomados, nacionales o inmigrantes, viejos o jóvenes de generación perdida, cómo si la generación se pudiera perder como la llaves o las quinielas.
Ahora que mendigo cañas y poesía en bares, discotecas, afterhours, locales de ensayo, templos y teatros.
Ahora que a la noche le crecen más horas de vigilia y al día sólo ampollas en los pies.
Ahora que se acuerdan más de mí los bancos, los de sentarse no, eso ya lo he explicado, los otros, los de ventanilla o departamento de recobros y me llaman por teléfono más que mi madre.
Ahora que he inventado setecientos tipos de currículos, cartas de presentación, recomendaciones, enchufes sin corriente alterna, y el fotomatón ya me llama por mi nombre.
Ahora que aprender y un plus en formación supone tener que vender mis órganos sanos en el mercado negro para poder pagarlo.
Ahora que me resigno a parecerme o perecerme en la invisibilidad de los pocos que aún tienen trabajo. Que guardo la compostura y procuro no pronunciar palabras prohibidas, como cultura, arte o revolución, piquete, trinchera o esclavo.
Ahora que me encuentro en la situación que soñaba, libre, despejada, errante y sin anclajes.
Ahora que me veo más obligada que nunca, más atada, más consumida, más sin nada y toda la mierda.

Ahora,
sigue
sin
convencerme
éste
puto
capitalismo.


Nares Montero
Foto: Cantabria 2005. Nares Montero

domingo, 12 de septiembre de 2010

Nada

En el fondo veo una mujer de alambre. Se suspende, en vilo, y tiene la cabeza ladeada. Nada la sujeta. No hay apoyo, sólo lágrimas que caen, como oxido naranja. Entonces el viento pasa por su cuerpo metálico y ella no sonríe. Su manos retorcidas buscan la perspectiva profunda. La línea correcta, recta, y no los afluentes engañosos del presente. El desembocar a un sentido natural. No hay nada a su alrededor y desespera y se estira sin conseguir asirse, sin conseguir alcanzar ningún punto de apoyo. Así es la disnea, el agobio, la sórdida angustia. Un vasto erial lóbrego, yermo.
Ella quiere embarazarse y comer helados de fresa. Quiere conocer los recodos de otro cuerpo, recorrerlo. Quiere un silencio de conocimiento y una colcha de pachwork. Imagina también un lago calmo y frío fuera. Recostar su cuerpo en otro hombro, en un tiempo más preciso y ralentizado por gusto. En realidad, en la suya de objeto flotante, es inutil el sueño en un segundo, nada duerme en su tensión de equilibrista. Conoce sin resistencia la mentira del embarazo, las colchas y los lagos como espejismos y sin deseo. Sabe del handicap de su cuerpo de espino. Si al menos hubiera un lugar, pero es cierto que no hay sitio real o inventado que la albergue, que la colme, que pueda ocupar como pieza de puzzle. Nada de lo que piensa es digno. Nada decisivo, soberbio, esclarecedor. Esa soy por dentro, ni molde ni fin.

Nares Montero
Foto: Pedrezuela 2010. Nares Montero

viernes, 20 de agosto de 2010

Tarde esa tarde




Tarde. Siempre tarde. La vida se me hace una red sin centro. Siendo militancia las decisiones, dejo cabos sueltos. Mando un mensaje: trae tabaco, por favor. Dije que me faltaba la contrapartida a tanta subida de adrenalina, dije. La lluvia no dejó charcos, se evaporó pronto, tan pronto tú. No se me da bien permanecer. Todo universo efímero, pregunto. Todas las palabras inconexas, parecen tus razones, tus destrezas. Solo yo como un satélite sin rumbo. Puede ser cierta alguna víspera. Duermo, duermo como si no hubiera tiempo de soñar más tarde. Ahora es nunca. Nunca en tus proporciones. Recordar es imaginar lo sucedido, reinventarlo. Entonces por más que pase gente y más gente sigues ahí, aunque no debieras, sólo una trinchera perdida pero recurrente. Quiero elegir de forma que si tuviera que vivir de nuevo esto mismo, pudiera hacerlo sin temor. Sin embargo no hay modos de quitarse el viento de los ojos. Toda solución conduce a la misma encrucijada. Una nueva oportunidad de hacer lo mismo, de recuperarte como mentira. Recuperar lo que nunca se ha tenido. Y entonces mis manos vacías, de nuevo vacías. He sostenido tu idioma, creo. Tengo la sensación de tu peso, de todo el peso y los pies arrastrando todas las hojas. Todo como concepto es algo pequeño. Invisible. Cómo puedo decir sí. A qué. Las proposiciones, las multiples opciones de desastre son un advenimiento. La libertad más pura es una carcel.
Nares Montero

sábado, 14 de agosto de 2010

principio de un manifiesto

No quiero dar el consuelo tonto de una golosina oportuna. *Nunca he querido colaborar en la destrucción de una morada. Salvar las circunstancias es el camino escogido para salvarme y aunque las tentaciones cieguen la visión del conjunto siempre veo a ese niño detrás de tus ojos. No desprecio el valor del tiempo regalado aunque es cierto que desconfío con demasiada frecuencia. Yo no tengo mis debilidades bajo tierra y no hay llaves que salven la vulnerabilidad expuesta. Tampoco es cierto que lo sepa todo, o que vea tras los cristales más empañados. Me fio de mi inconsciente intuición de estrella fugaz y siempre olvido lo importante. El teatro y la evidencia van de la mano si sabes cómo mirarlas. Entonces, en ese epicentro exacto, matemático, improbable, descubro que la comunicación existe, tomo conciencia e interpreto y el conocimiento se vuelve un prójimo andando cerca. Tan cerca como tú quieras verlo si me acompañas. El futuro es todo el ahora que tenemos. Sernos nosotros mismos. Adaptarnos a un medio hostil, transmutable, abanderando el coraje, agarrándonos a él como la única salvación. Toda acción como escudo y como arma, todo movimiento acercándonos. La revolución es tan sencilla como asumir con valentía el siguiente paso.

Nares Montero

[*Frase original de Rainer María Rilke: Nunca he tenido que colaborar en la destrucción de una morada (...).

Siguiente frase basada en la famosa cita de J. Ortega y Gaset: Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo. ]

martes, 10 de agosto de 2010

sólo existe el frío al sur de la patagonia

He venido despeinada a desayunarme todos los peines. Las ramas de los árboles se van de vacaciones y dejan los troncos como palos muertos clavados a la tierra. Sueño en tecnicolor con un campo de palabras puntiagudas. Un rascacielos encierra todas la profesiones abandonadas. Los pinceles se convierten en nuevas máquinas de tortura cuando pasan sus cerdas por tus ingles desnudas. El salón dispara sillas del revés y ahora todos nos sentamos en el techo. Luego las ventanas nos guiñan su persiana y sonríes como si tuvieras un puñado de bellotas escondidas. Los balones botan encabritados todas la manos menudas y en las piscinas flotan mil sombreros de copa. Si se cumple el deseo explotarán todas las burbujas, siempre dices que podrás con esa carga, pero lo dices bajito, susurrando, porque temes este tiempo amarillo que se lleva todos los destinos lejos. Sospechas que sólo existe el frío al sur de la patagonia, aunque guardas dudas como cuchillas, envueltas en la oscuridad de algún lugar seco y con candados.


Nares Montero
(Foto: El Cairo 2007. Nares Montero)

sábado, 7 de agosto de 2010

La santa inquisición no murió nunca.











El amor tiene derecho a equivocarse en los detalles
"Clíc" de Paco Sevilla


Es en la locura donde campa a sus anchas la poesía.

Tienen los dardos envenenados manos que me tocan.

Todo es una guerra de mariposas.

La paciencia es un elefante muerto.

Sigo vistiéndome de sacapuntas.

Quedan los pendientes solos sin orejas.
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Los tratos con uno mismo son traicioneros.

La nevera está vacía, el hambre se lo ha comido todo.

Un segundo es mucho pedir.

La virtud habita en las camas desechas.

Sólo universo en tu imaginación.

Olvidarte es no volver a cepillarse los dientes.

El camaranchón sigue echándonos de menos.

Todas las horas dejaron de esperarnos.

Yo es anoréxico.

El camino fácil está lleno de erratas, el otro de faltas de ortografía.

La viga y la paja están hechas de lo mismo.

Los lagartos se rien de nosotros.

El sol es una carcel para gatos.

Mi vanidad suple tu ausencia.

Cumpleaños: Un escalofrío de gusanos por la espalda.

Los espejos no amortizan sueños.



Nares Montero
(Foto: Madrid 2006. Nares Montero)

lunes, 21 de junio de 2010

Crónica procrastinada

Ya he dicho en muchas ocasiones que soy de digestión lenta. Rumio y regurgito sensaciones e ideas y tardo bastante en llegar a conclusiones. El jueves pasado era uno de esos días en los que sabía, a ciencia cierta, que esto me pasaría. Incluso era probable que cuando todo acabara sufriera de amnesia, una muy rara y que aún no está registrada en ningún libro o revista médica.

Efectivamente así pasó. Después de unos días de absoluta desorientación mis familiares y amigos, preocupados, comenzaron a especular acerca de mi estado (todo aquel que tiene una enciclopedia de medicina cree haber hecho la carrera). Así que empezaron advertirme acerca de lo peligroso que era que mi situación, de pérdida temporal de memoria, se prolongara en el tiempo. Comenzaron los tratamientos. Unos se empeñaban en recordarme cada detalle excéntrico de aquel día. Otros echaban mano de sustancias que me harían recordar, según ellos, a una velocidad apabullante o si no al menos pasaríamos un momento de risas que después también olvidaría. Y otros comenzaron a escribir crónicas y mandarme fotos de tan magno acontecimiento.
Con todo ese bombardeo de ideas y datos, como podéis imaginar, mi desorientación no sólo no mejoró sino que empeoró significativamente. De cualquier forma, intenté componer un puzzle que explicara cronologicamente lo que había sucedido.
JUEVES 17 JUNIO 2010
17:00h. Hacía sol. El tiempo parece habernos dado una tregua. Yo espero arreglada y con todo dispuesto a que venga Pepe (lider del grupo Dardem) a buscarme.
17:30h. Decido pintarme las uñas. Aún no sé nada de Pepe pero presupongo que el esmalte de uñas no tardará en secar más de lo que él tardará en llegar.
17:50h. El carro donde tengo preparadas las botellas de vino que se servirán en el evento decide tener vida propia. Se cae misteriosamente al suelo y 2 de las 10 botellas se parten creando un charco rojo berenjena en medio del pasillo, delante de la puerta.
17:55h. Pepe llama al telefonillo. Le explico brevemente que estoy en medio de un mar de vino tinto y que bajo en cuanto pueda controlar la situación. En realidad la situación ya se me había ido de las manos. Comienza la desorientación.
18:05h. Me monto en el coche. Pepe está estrañamente tranquilo. Mis manos tienen el baile de sambito y yo no paro de decir cosas incongruentes.
18:30h. Llegamos a la calle Argensola. Buscamos aparcamiento. Tres vueltas a la manzana. Técnica infalible de: "Alguno se irá, digo yo!".
18:45h. Conseguimos aparcar. Comenzamos a sacar bártulos del coche.
19:00h. Comienza el montaje. Los clientes de la tienda Lomography no entienden qué está pasando. Yo tampoco. Pepe me dice que le falta un cable y sin él no podemos hacer nada. También nos falta un sacacorchos y que alguien me dé una bofetada a ver si reacciono.
19:07h. Hago unas llamadas a ver si alguien puede conseguirnos el cable y las botellas que hay que reponer. Me olvido del sacacorchos. Obviamente la gente a la que llamo ya está de camino y no entienden cómo se me ocurre llamarles a ellos (y menos con tan poco tiempo) para resolver el problema. Ya he dejado de pensar con lógica.
19:10h Pepe ha comenzado a montar. Yo doy vueltas por la tienda con un cable similar al que necesitamos en una mano. En la otra llevo libros de aquí para allá sin saber dónde ponerlos. Intento abrir el atril que también se confabula en mi contra.
19:30h. Los de la tienda han conseguido un cable, sólo nos falta una toma de corriente para poder enchufarlo todo. El montaje está listo sólo falta el atrezzo para hacerlo más atractivo. Llegan Kika y José Luis Zúñiga, maestra de ceremonias y prologuista, respectivamente. También empienzan a llegar los primeros invitados. Saludos. Deciden irse a tomar una caña. El canijo consigue un sacacorchos, ¿se lo he dicho yo?. A partir de este momento todo se vuelve borroso.
20:00h. Es la hora anunciada para el evento. Sigue llegando gente. Yo ya no sé con quien hablo, a quien doy besos o dónde estoy. Es claro que vamos a empezar tarde. La gente va y viene del bar más cercano a la tienda.
20:30h. Empezamos. La guapísima Kika abre el evento. Yo intento centrarme en lo que dice pero me parece que ha decidido utilizar una mezcla de todos los idioma que sabe. No me he fumado nada, lo juro. Le sigue José Zúñiga, me pasa exactamente lo mismo. En un nanosegundo han debido cambiar el idioma nacional y nadie me ha avisado. Vuelve a hablar Kika. Me río, creo que algunas de sus palabras han entrado en mi disco duro y me han hecho gracia. Sigo viva, que alivio.
21:00h Pepe y yo entramos en el improvisado escenario. Hay gente que nos mira a través del escaparate. Al público me lo imagino desnudo pero eso me distrae e intento concentrarme en la música. Mi cerebro funde a negro.
21:15h Algo me dice que estamos en la mitad del show. Es hora de los agradecimientos y de que algo de lo que diga resulte coherente. No sé si lo consigo.
21:20h La música me mete de nuevo en lo que tengo que hacer. Me enfundo unos guantes negros hasta más allá del codo. Soy Rita con el pelo engominado. Luego un bolero. Cuando canta Pepe respiro por primera vez en al menos 1 hora (nueva plus marca!).
21:30h Esto se ha acabado, la gente aplaude. Yo me abrazo a Pepe. Un sentimiento de amor y cariño lo invade todo. También me abrazo a Kika y a Zuñi. Estoy agradecida aunque no me he enterado de nada.
21:35h Me hago con mi primer vaso de vino. Firmo ejemplares. La gente me saluda. ¿Les conozco?. A partir de ahí me han contado que la fiesta continuó y todo fueron mojitos, risas y gin tonics.
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05:30h. Llego a casa. Estoy cansada y eufórica. La cama me espera.
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Aunque siga sin poder recordarlo del todo me hago una ligera idea de lo que supuso esa tarde-noche. Espero que vosotros también. Muchas gracias por todo. Sois los mejores.
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Nares Montero.
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Advertencia: Es posible que el parecido con la realidad sea nulo.
La autora no se hace responsable de las ideas y/o actos vertidos en este post.
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(Las fotos las hicieron Eva Gallud y sus amigos con mi cámara)
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Más crónicas del evento en:
y

martes, 8 de junio de 2010

Fé y erratas


Ya me han llegado los libros a casa. Me da no sé qué tocarlos pero no puedo parar de mirarlos. Espero no sufrir depresión postparto... aunque a decir verdad es poco probable.

No quepo en mi de gozo y estoy deseando enseñároslos.


Ah!


En el cartel de la feria del libro hay un pequeño detalle erróneo. La firma será a partir de las 18:00h y hasta las 21:00. Y no a partir de las 16:00.


Pronto muchos más datos acerca de cómo hacerse con el libro.
Nos vemos el jueves!


Nares Montero

sábado, 5 de junio de 2010

De vértigo


Llevo una días de auténtico vértigo. Supongo que puedo empezar a decir que siempre me pasa antes de sacar un libro. Claro, que mi experiencia en eso es bastante limitada, teniendo en cuenta que el próximo será el segundo. Después de unos meses intentando centrar mi energía en todo el proceso que conlleva parir palabras y que suenen coherentes, tomar decisiones y que resulten coherentes, dar pasos y que si dejas huella, sea una huella coherente y no borrosa, embarrada, ilegible o qué sé yo... Me encuentro en un momento en el que todo debería tener sentido. Todo el sentido que buscabas o que creías conseguir. Y no, todo se convierte en lo mismo que una palabra repetida rápidamente muchas veces. Sólo sonidos.
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Es la misma sensación del día del estreno minutos antes de salir a escena. Te das cuenta de que no logras acordarte de nada, ni del texto, ni de tu nombre, y todo se vuelve blanco y espeluznante.
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Además y para más inri, los días previos siempre están cargados de una barbaridad de actividades indispensables para que el resultado que quieres lograr sea el esperado y la ansiedad inevitablemente aumenta. También es verdad que si hiciera las cosas con tiempo, planificadas al milímetro y bien organizadas, es probable que no me pasara esto. Pero soy una yonky de las sensaciones fuertes y aunque éste vértigo pueda parecer que no tiene nada de agradable me produce una inexplicable sensación de estar viva.
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El caso y al lío: El segundo poemario de la que aqui escribe se encuentra en imprenta. Lo tendré en mis manos, si todo sale como debe, el próximo martes. Día en el que se darán los últimos retoques a los ejemplares para hacerlos únicos y numerarlos. Esos ejemplares saldrán a la luz el próximo jueves 10 en la Feria del libro de Madrid, en la caseta 225. Creo que no hace falta explicaros la ilusión y el nivel de estrés que eso me produce. Pero además el libro, que lleva por título "Papel fotográfico", tendrá, como debe ser, una presentación oficial o lo que es lo mismo una presentación en sociedad justo una semana después, el 17. Aunque de eso ya os daré los detalles la semana que viene.
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Por si esto pudiera parecer poco, hace algo más de un mes (cuando aún no sabía la fecha exacta en la que estaría el libro), en una de mis habituales noches de chulería madrileña, me comprometí a participar en un ciclo de recitales temáticos que organiza José Naveiras. En un "combate" a dos voces en el que los participantes recitan poemas sobre el tema pactado. No sé porqué pero a mí no me podía tocar otro tema que no fuera éste: el sexo. Creo que es la frase que más he escuchado cuando he sacado el tema en alguna conversación, y eso que, haciendo repaso, no tengo muchos poemas que hablen explicitamente de ello. Pero como me comprometí y mi contrincante es, además, amigo, el miércoles 9, justo el día antes de lo de la feria, estaremos celebrando una noche de "sexo oral" en el Badulake (todos los datos en el cartel de abajo) con todo el gusto del mundo.
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Ahí están las citas, que parecen exámenes, por la época y las espectativas. Quien quiera acompañarme será bienvenido y jaleado, además de abrazado, besado y, seguro, querido. Quien no pueda o no quiera también será querido aunque sin los beneficios, absolutamente comprobados, de los mimos, lisonjas y halagos que desprenderé inevitablemente en esas fechas. De todas maneras GRACIAS, por soportarme.
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Nares Montero
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Los carteles:
Arriba, cartel y foto de Gonzalo Jerez "El Selenita".
Abajo, cartel de José Naveiras.
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Canción del día: Ritmo de vida de Adrián Usero

viernes, 21 de mayo de 2010

sonata nocturna en el jardín


Vivo inabarcable. Los zapatos se amontonan en lugares estratégicos del suelo y su reflejo distrae a los transeúntes. A veces la luz no me toca. Lo consigo sola y sin pensarlo. Es importante, me digo, no toque el rayo con su orquesta esta piel lechosa de madreselva.
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Este mayo han vuelto los jardines a asentarse como nidos de cigüeña. Han cargado su peso y su prosa omnisciente sobre los hombros revueltos del amanecer. Vienen, me digo, pronto se irán. Así son los veloces jardines de la juventud, caprichosos y vallados. En sus rejas de enredadera no se posan las golondrinas veloces, no se asustan los insectos palo ni los relojes de arena. Soy yo quien entra sigilosa creyendo tener paciencia y llave para desalojarlos. Desalojarlos a todos.
¿Es cierta la diferencia entre vergel, selva o jardín? ¿Cuantas gotas en las hojas vidriadas de la noche los estrechan? ¿Qué coronas los separan? Todos son uno hechos pedacitos, con sus tallos cortados, sus modélicos secretos de nenúfar y peonía, sus caminos hechos para no pisar el cesped, el pipican, ese destierro.
Me da lo mismo los cauces del agua en los jardines, ya dije en alguna otra ocasión que lo mismo son una acequia que un torrente, un rio que un señuelo, un diluvio universal que deje a flote la dichosa ramita de olivo.
En la noche los jardines respiran el aire que contienen entre sus hojas ante el día y los ojos de ciclistas, patinadores, columpios y ancianos paseantes. Me reconcilio con los jardines de ancianos. Me imagino Central Park con tantos viejos, con tantos árboles, con tantos agujeros. Los jardines jóvenes siempre están desiertos y así no hay quien los desaloje. Cada glorieta sembrada de tulipanes es un parterre de posibilidades. Cada pensil florido un ejercito en pie de guerra. Cada lechuza asustada un extranjero fuera de su rosaleda, de su patria, de su bosque húmedo, de sus nubes de musgo.
Bien es cierto, de todos es sabido, el Edén era un jardín, el primero de todos. Con su calma disuasoria y su manzana de neon. Tuvimos que marcharnos. Tanta felicidad resulta insoportable. Tuvimos que marcharnos. Insoportable, sí, como los enamorados que se besan a la luz del día, en ese escaparate de chollos y ofertas, insoportable y obsceno. Los amantes de noche pueden besarse, claro. Pueden y lo hacen como un acto desesperado y eso sí es digno de mirarse, observarse, enmudecerse. Detenerse en esos labios trémulos, en esa distancia que se empeña en separarlos apenas apunte el día o suene la alarma del móvil. Es delicioso ver como se besan enloquecidos los jardines flotantes, las lianas como brazos, las semillas como témpanos. Deliciosamente triste en la noche. A esas horas en el botánico, esa torre de babel vegetal, decía Benedetti, sólo habitan los fantasmas, ustedes pueden irse, yo me quedo.


Nares Montero
Foto: En el parque del oeste, Madrid.

martes, 13 de abril de 2010

Que asco de conciencia!

Llevo días comportándome de una manera extraña. La excusa podría ser abril. Hay quién no para de repetir eso de: la primavera la sangre altera. A mi no me gusta esa frase. El comienzo del calor siempre me trae un plus de energía, mucho ánimo y ganas de cachondeo, pero este mes, todos los años este mismo mes, siempre burbujeo. La ñoñería me ataca más que cualquier otra alergia y esta vez no estoy dispuesta a dejarme vencer ni por mucosidades, ni por el monstruo de la cursilería.
Mi táctica, no demasiado pensada (todo hay que decirlo), era dejar fluir mí natural y espotánea faceta sarcástica y arisca. Normalmente es algo que no necesito pensar mucho, digo nada. Suelo soltar improperios, "lindezas" o barrabasadas varias que quién me conoce ríe. Claro está que no todos me conocen (aleluya!). Pero es lógico que no a todo el mundo le haga gracia este retorcido sentido del humor mío.
Cuando estoy sola me dedico a sobrealimentar mi parte más tierna y empalagosa. Hago cosas que normalmente, otros meses, ni se me ocurriría: veo muchísimas comedias románticas, miro compulsivamente revistas "femeninas" (ag!) y ahora, para más inri, tengo todo el día puesto en la televisión el canal cosmopólitan (ag! ag! ag!). Efectivamente vivo en una contradicción constante, pero ahora más.

Cuando salgo, sin embargo, me visto de chica destroyer y me comporto más como una cromañona que como una sapiens, si es que alguna vez lo he sido. Todo con tal de que nadie note el dulzor que expiro. La verdad es que casi siempre imagino que estas actitudes no dejan de ser parte de mi lado más gamberro y me hacen gracia, pero a veces llegan a ser tan crueles y fanfarronas que en vez de acercarme al ideal de femme fatal soy una auténtica capulla.

Mi estilo no es retractarte de lo dicho porque dicho está ,pero en momentos como el de esta noche, por ejemplo, Pepito Grillo es un arma de destrucción masiva.

¿Qué tiene de malo mostrarse vulnerable para variar?

La respuesta la tengo muy clara, pero a la experiencia le pasa como al diablo, sabe más por viejo...

No sé cuanto me durará esto. Tenía un colega que siempre me decía que yo era como la selección italiana, siempre a la defensiva (por seguir con el rollo futbolero). De todas maneras y por si sirviera de algo, mi intención nunca es molestar a nadie. Desde aquí lo aclaro y pido disculpas por si alguien se ha sentido o se pueda sentir ofendido durante este més por mi inconsciencia.

Debería dejarme de tanta palabrería y seguir con la poesía... como si se me diera bien.

Nares Montero

viernes, 9 de abril de 2010

a las puertas de otro jardín

Anoche hice una tontería, una de esas tonterias mías de meterme en jardines privados sin permiso. Pero por una vez el diablo no se puso de mi parte. Menos mal.


Nares Montero

jueves, 8 de abril de 2010

abril y vuelta

Vuelvo después de viajes y sacudidas varias. Abril siempre llega haciendo de las suyas y yo aguantando mecha, viendo como se acerca esa chispa que hará que todo salga volando por los aires. En mí siempre se repite como un mes traicionero, ciclotímico, de aspavientos. Abril viene con las alas anchas creando vendavales, despeinando. A veces coincido con la luna y abril nos solivianta con su rumor menudo como de aparato eléctrico.
Es como un niño travieso que planea romper tu libro favorito, tu jarrón favorito, tus pequeños momentos irrepetibles, pero no te puedes enfadar con él porque cuando lo miras pone esa carita de tímido rayo de sol descubriendo la vida y el muy cabrón te hace reír.
Odio abril porque me hace estar cursi y empalagosa. Me encanta abril porque trae a la espalda el calor de tiempos mejores. Aún así duele.


Nares Montero


Foto: Tomada desde mi móvil en la plaza de Atocha de Madrid.
Una performance titulada Kamchatka dentro del festival "Escena contemporánea 2010"


sábado, 20 de marzo de 2010

Adios de primavera.


No recibiré nada de ti.

Vendrán las hojas del otoño otra vez,

como siempre vuelven los susurros

y las lágrimas. Correré desnuda

los jardines que nada tienen de imperial ,

ni de sublime. Emprender el camino,

retomarlo, es la única opción de este desierto.

Enarbolar la despedida. Hacerla una victoria

de musgo, de silencio. Lavarse la cara, mirar

hacia delante. El mundo se diluye y tú

ya has muerto. Yo te he matado.


Dibujo y texto de Nares Montero
(Desde aqui doy las gracias a Begoña Leonardo por citarme tan cariñosamente en su blog)

jueves, 18 de marzo de 2010

Planificar la impuntualidad


No sé de casi nada.
Debo empezar desde esa conclusión
ya que si cito a Aristóteles me contradigo.
O se contradice él.
Todo es relativo y la incertidumbre manda.
Aspirar la última calada
del cigarrillo hasta el final.
Sentir que los labios arden y están vivos.
Las calles de Madrid siempre cerca,
tan cerca están.
Ahora que llego pronto, demasiado pronto,
a casi todas partes.
Se dosifica la algarabía, cuarto y mitad el martes,
miércoles de cenizas.
Los días no me dejan ser tan crápula como quisiera.
Mi pequeña victoria, la primavera.
17 de marzo y sus azoteas arden.
Quiero decir: canción.
La lechuga es tan verde como tus ojos, fresca!
Rozarse a secas, cumpliendo promesas.
Destreza de bisturí y cirujano anacoreta.
Siento que la rima es una graciosa psicopatía.
Pedante, liante, descansen armas.
No felicitar a nadie. Pueril rebeldía.
Volver en taxi, esnobismo vulgar.
Puede resultar grotesco
(grito al cielo)
decir que que me excitan las palabras:
secuestro o violación.
La carcoma se ha corvertido
en una nueva técnica de decoración.
Vintage.
Ruego luego silbo a las bombillas
que se mantienen encendidas de noche
y me planean descifrando
señuelos, disparos, clinex y azotes.
Tengo que empezar
a planificar la impuntualidad
o a manchar papeles con otras tintas.


Texto y dibujo de Nares Montero



martes, 16 de marzo de 2010

Nadie me sigue el ritmo


Así están las cosas:
Me gusta el wasabi, el tabasco,
pimienta verde, negra, roja.
El vino y la cerveza.
La madrugada. El tabaco.
La marihuana.
Las bocas de quien no pierde
una palabra en pronunciarme.
Bailar lo bailado bailando.
La mujer cocodrilo.
Los baños públicos.
Catar lo impronunciable.
Quien proclama santas
de esquina y copa.
Los expertos en onomatopeyas.
Las picaduras de insectos.
El verano, el calor pegajoso y
las derrotas.
Los mordiscos. La mansedumbre
de los domingos. El insomnio,
los espejos, el asfalto y el neón
que alumbra putiblubs.
Los insultos, las palabrotas,
lo imprevisible, la intuición inconsciente.
El falso decoro de las misas.
El silencio de la modorra.
El canto de la abubilla,
el olor a leche fresca, las sotanas,
los rescoldos, la palabra
polichinela. Los rodamientos que
guardaba en los bolsillos
de pequeña. Acostarme de costado,
boca arriba, boca abajo, que me penetren de improviso
las ideas. Los diccionarios, las alabanzas,
las esquinas rotas de esta ciudad en llamas.
Las moquetas, los coquetos
cromañones que se las dan
de listos. El veneno, las amanitas y los que
hacen manitaspor debajo de la mesa.
El secreto público, el material cifrado,
las lavanderías, el olor a rojo y los candados.
Saberme siempre joven
en aquello de los pecados.
Los garbanzos, las cerillas,
si está de mi lado: la razón.
Las vísceras, los polígonos,
las ráfagas de besos en cuartos
mal ventilados. Las persianas
siempre abiertas, la sangre de las heridas,
los moribundos,
las descarriadas y los sudarios,.
Las ovejas y los panales.
Los perros y los maullidos.
El ruido del camión de la basura cuando
pasa por tu barrio.
Los analgésicos, las golondrinas,
las ocasiones que se cuelan
por debajo de las puertas.
El arroz a la cubana y el cubano
cuando canta y no me da por saco.
Los vikingos, la tortilla,
las sobras, los músicos de tres al cuarto.
El rimel, las agujas de los relojes
que están parados.Las papeleras, los pijamas,
la disculpa que por doméstica
es inventada. Los colores y las líneas curvas,
el incienso y santificado sea tu nombre, puta.
Las legañas y los puentes.
El sol que ondea a media tarde.
Y cuando alguien dice:
hay que joderse, no hay quien te siga el ritmo!
Y entonces río, entonces río.


Dibujo y texto de Nares Montero

lunes, 8 de marzo de 2010

esperar en el alambre

A veces creo que es fácil. Lamerte fácil. Recuerdo. Apenas un saludo, así de fácil. Y la charla que huye apresurada de mi boca hacía donde tus manos la atrapan. Así de fácil. Unos vinos y nos vimos. Mirarnos por desuido y sonreir. Entonces los ojos que chisporrotean y a ver quién suelta el próximo motivo de carcajada. A veces parece fácil. Tanto. Y seguir la noche por la barras. Aproximarse. Tira y afloja. Y el sexo evidente pero no pares de hablar. Si te ríes una vez más lloro. Y así, justo así de fácil. Que se vayan todos. Y una última copa, y un segundo. Espera. Dónde está tu casa. Alguien piensa en posponerlo?. Y el taxi escupe llamaradas. Nos reciben gatos y cortinas. La policía patruya, la mañana está cerca. Ásí de fácil. Apenas unas acrobacias. Un muestreo de flexibilidad y diligencia. Y bien, ya está. Hacernos los dormidos fácil. Dar vueltas en la cama. Esquivar los rayos que ya enfocan. Despiertas fácil. Disimulas fácil. Buscas las braguitas fácil. Miras al espejo y fácilmente ves las ojeras y no hay peine. Estos pelos. Y sonries el café que nunca tomas. Sin azucar, sin leche, porque ya nadie tiene nunca nada en la nevera. Y te despides fácil. Un roce que no es un beso. Nunca lo ha sido. Y los labios hinchados, porque no acostumbras el lifting de la barba, los notas en el metro de camino a casa. Así de fácil, te tumbas en tu cama y descansas, de verdad. Porque dificilmente puede una seguir esperando en el alambre. Otra noche parecerá más fácil.



Texto y dibujo de Nares Montero