Mostrando entradas con la etiqueta crónicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crónicas. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de agosto de 2010

Amar la trama

Cuando una se va de viaje hace la maleta a última hora. La llena, eso sí, de cualquier cosa que sea susceptible de usarse, incluso en los momentos más peregrinos, porque como una no siempre tiene encendido el modo nostradamus algunas de las cosas que pueden ocurrir en un viaje se la escapan de las estadísticas o del planteamiento primario de dicho viaje.

Antes de salir para Asturias mi ánimo en cuestiones logísticas estaba bajo mínimos. Sólo el buscar la maleta se hacía una aventura tal a la de Frodo y su anillo. Todo se demoraba con la naturalidad que me caracteriza o incluso más. Y aseguro para que así conste que no era porque no tuviera ganas ir sino porque cuando me invade la pereza el mundo, tal y como lo percibo, resulta anestesiado y casi dormido. Los sucesos iban aconteciendo ya de una manera subrrealista y justo antes de que emprendiera camino al norte escuché unas palabras que llevaba esperando escuchar desde hacía 3 años, y de repente todo el lastre cayó al suelo de golpe.

Jueves 09:30h, el trayecto resulta ligero y divertido desde el principio. La charla con mis compañeras de viaje, Ada Menéndez y Eva Márquez, apareció de manera orgánica y fluida y eso junto con el cansancio, las expéctativas y el ánimo dieron paso a bromas y complicidad, que duraron hasta el final.
Teníamos el carnét de baile hasta los topes, pero no impidió que disfrutáramos de cada una de las danzas con una energía sobrenatural y contagiosa. La primera parada, Radio Artenativa, puso el listón muy alto. Nos sentimos como niñas con zapatos nuevos. Es curioso como la distancia es sólo un trámite, la mayoría de las veces innecesario. Mararía, Juan, Luci y Edu parecían más familiares que desconocidos. Nos descubrimos habitantes de un mismo territorio y contrariamente a lo que sucede en otros niveles de existencia no nos hizo sentir amenazados sino alegremente extraños y cercanos. AQUÍ podéis escuchar el programa de Radio Artenativa.
Pasando por alto el incidente con la librería Bertrand de Oviedo conseguimos que esa fuera también una experiencia de la que saber sacar provecho. Sergio se había unido a nosotras y añadió a nuestro estado de ánimo otra perspectiva. La decepción porque las cosas no pasaran como estaban planeadas dió paso libre a las bromas y el cachondeo. Decíamos riendo por las calles de Oviedo: Yo viví una bomba atómica de Ada Menéndez en directo! Ya no había nada que no nos hiciera reir hasta el dolor de tripa, y cenar es complicado cuando una se ha tragado un payaso y no deja de hacer tonterías.
De camino al Clan art nos perdimos y constatamos, cada vez que preguntábamos por nuestro destino, que normalmente nadie se fija en donde vive. De una media de 10 personas consultadas, y teniendo en cuenta que los puntos cardinales son sólo 4, conseguimos 11,5 trayectos posibles en cualquier dirección. La suspicacia estaba servida: alguien mentía! Pero nosotros reíamos.
Al fin nos recogieron a menos de 50 metros del sitio en cuestión y claro, el asunto era cosa de risa. En el Clan art teníamos el primer recital del viaje. Un recital erótico organizado por los poetas oriundos. El cansancio era palpable pero el ánimo no decaía. Allí nos encontramos con gente a la que veríamos y con la que compartiríamos durante todo el viaje, como a Eusebio, Rémora, Ana Vega y otros más. De ahí a dormir a Avilés donde me esperaba la super familia: Ana, Sandra, Dani y por supuesto Sergio. El viernes comenzó tranquilo pero alegre, unos vermuts por Avilés mientras esperábamos que vinieran las chicas a disfrutar de una comida de dioses. Ana nos había preparado una fabada que, como diría mi madre, no se la saltaba un gitano. Superando el sopor de la hora de la siesta nos pusimos en marcha camino de Gijón. Presentábamos los libros en La buena letra, una pequeña y preciosa librería que regenta Rafa. Nada podía quitarnos la ilusión. Se nos trató con tanto cariño que yo ya empezaba a pronunciar las palabras que marcarían todo el viaje: Creo que no me quiero ir de aquí. Empezó a llegar la gente, Edu y Mararía, Eusebio, Isaac un amigo venido desde Santander sólo para la ocasión y alguien que nos dejó con la boca abierta, Ricardo Pochtar, que tuvo el maravilloso detalle de regalarme algo que sé guardaré como oro en paño siempre. Presentamos los libros, recitamos y para terminar y como por generación espontánea se creo todo un diálogo fabuloso entre todos los asistentes. Después una caña e ir a ver una maratón de poesía a la ciudadela. Sidras y conversaciones interesantísimas sobre la literatura y Woodstock. Despedirnos a pie de playa y descalzarse, andar por la arena.
El sábado nos despierta tarde y perezosas. El día anda nublado y nuestros planes de playa se anulan en beneficio del descanso y de la siesta. Después arreglarnos, hacer fotos y quedar para tomar algo antes del último recital. Cenar acompañadísimas y la sidra abriendo caminos de no retorno. El recital Heterogéneos, de nuevo en el Clan art, divertido y estimulante. Las cañas y los chupitos no dejan de llegar a las manos y todo el mundo parece feliz y con ganas de darlo todo. Nuestro viaje parece estarse acabando y queremos disfrutar hasta del último minuto y de cada persona, pero en ese momento la que aquí escribe decide que no, que tan pocos días no son suficientes y que me quedo. Que me quedo al menos un día más. Por fin probé la absenta.

(haciendo el tontuno no me gana nadie)

Las actividades culturales acabaron esa noche y es por eso que no cuento más en esta crónica.

Todas las personas que nos encontramos, que encontré, hicieron de este viaje un momento maravilloso. Estoy segura de que ninguna se olvidará de estos días y que muchas de las personas que conocimos acabarán siendo amigos. Agosto, este mes de sol, siempre me regala lucidez y alegría y siempre me da motivos para seguir sonriendo.

Doy gracias a toda la gente que nos acompañó en esta aventura, especialmente a la gran familia de Avilés, de los que me costó un triunfo separarme. El motivo del viaje, presentar los libros y buscar puntos de venta, se cumplió con creces. Y es que hay cosas imposibles de prever que hacen que veamos la vida desde otras perspectivas, echemos lo que echemos en la maleta.

Nares Montero

(Siento si he olvidado algun nombre, lo que es seguro es que no me olvido de la gente)
(Fotos: Momentos del viaje)

lunes, 21 de junio de 2010

Crónica procrastinada

Ya he dicho en muchas ocasiones que soy de digestión lenta. Rumio y regurgito sensaciones e ideas y tardo bastante en llegar a conclusiones. El jueves pasado era uno de esos días en los que sabía, a ciencia cierta, que esto me pasaría. Incluso era probable que cuando todo acabara sufriera de amnesia, una muy rara y que aún no está registrada en ningún libro o revista médica.

Efectivamente así pasó. Después de unos días de absoluta desorientación mis familiares y amigos, preocupados, comenzaron a especular acerca de mi estado (todo aquel que tiene una enciclopedia de medicina cree haber hecho la carrera). Así que empezaron advertirme acerca de lo peligroso que era que mi situación, de pérdida temporal de memoria, se prolongara en el tiempo. Comenzaron los tratamientos. Unos se empeñaban en recordarme cada detalle excéntrico de aquel día. Otros echaban mano de sustancias que me harían recordar, según ellos, a una velocidad apabullante o si no al menos pasaríamos un momento de risas que después también olvidaría. Y otros comenzaron a escribir crónicas y mandarme fotos de tan magno acontecimiento.
Con todo ese bombardeo de ideas y datos, como podéis imaginar, mi desorientación no sólo no mejoró sino que empeoró significativamente. De cualquier forma, intenté componer un puzzle que explicara cronologicamente lo que había sucedido.
JUEVES 17 JUNIO 2010
17:00h. Hacía sol. El tiempo parece habernos dado una tregua. Yo espero arreglada y con todo dispuesto a que venga Pepe (lider del grupo Dardem) a buscarme.
17:30h. Decido pintarme las uñas. Aún no sé nada de Pepe pero presupongo que el esmalte de uñas no tardará en secar más de lo que él tardará en llegar.
17:50h. El carro donde tengo preparadas las botellas de vino que se servirán en el evento decide tener vida propia. Se cae misteriosamente al suelo y 2 de las 10 botellas se parten creando un charco rojo berenjena en medio del pasillo, delante de la puerta.
17:55h. Pepe llama al telefonillo. Le explico brevemente que estoy en medio de un mar de vino tinto y que bajo en cuanto pueda controlar la situación. En realidad la situación ya se me había ido de las manos. Comienza la desorientación.
18:05h. Me monto en el coche. Pepe está estrañamente tranquilo. Mis manos tienen el baile de sambito y yo no paro de decir cosas incongruentes.
18:30h. Llegamos a la calle Argensola. Buscamos aparcamiento. Tres vueltas a la manzana. Técnica infalible de: "Alguno se irá, digo yo!".
18:45h. Conseguimos aparcar. Comenzamos a sacar bártulos del coche.
19:00h. Comienza el montaje. Los clientes de la tienda Lomography no entienden qué está pasando. Yo tampoco. Pepe me dice que le falta un cable y sin él no podemos hacer nada. También nos falta un sacacorchos y que alguien me dé una bofetada a ver si reacciono.
19:07h. Hago unas llamadas a ver si alguien puede conseguirnos el cable y las botellas que hay que reponer. Me olvido del sacacorchos. Obviamente la gente a la que llamo ya está de camino y no entienden cómo se me ocurre llamarles a ellos (y menos con tan poco tiempo) para resolver el problema. Ya he dejado de pensar con lógica.
19:10h Pepe ha comenzado a montar. Yo doy vueltas por la tienda con un cable similar al que necesitamos en una mano. En la otra llevo libros de aquí para allá sin saber dónde ponerlos. Intento abrir el atril que también se confabula en mi contra.
19:30h. Los de la tienda han conseguido un cable, sólo nos falta una toma de corriente para poder enchufarlo todo. El montaje está listo sólo falta el atrezzo para hacerlo más atractivo. Llegan Kika y José Luis Zúñiga, maestra de ceremonias y prologuista, respectivamente. También empienzan a llegar los primeros invitados. Saludos. Deciden irse a tomar una caña. El canijo consigue un sacacorchos, ¿se lo he dicho yo?. A partir de este momento todo se vuelve borroso.
20:00h. Es la hora anunciada para el evento. Sigue llegando gente. Yo ya no sé con quien hablo, a quien doy besos o dónde estoy. Es claro que vamos a empezar tarde. La gente va y viene del bar más cercano a la tienda.
20:30h. Empezamos. La guapísima Kika abre el evento. Yo intento centrarme en lo que dice pero me parece que ha decidido utilizar una mezcla de todos los idioma que sabe. No me he fumado nada, lo juro. Le sigue José Zúñiga, me pasa exactamente lo mismo. En un nanosegundo han debido cambiar el idioma nacional y nadie me ha avisado. Vuelve a hablar Kika. Me río, creo que algunas de sus palabras han entrado en mi disco duro y me han hecho gracia. Sigo viva, que alivio.
21:00h Pepe y yo entramos en el improvisado escenario. Hay gente que nos mira a través del escaparate. Al público me lo imagino desnudo pero eso me distrae e intento concentrarme en la música. Mi cerebro funde a negro.
21:15h Algo me dice que estamos en la mitad del show. Es hora de los agradecimientos y de que algo de lo que diga resulte coherente. No sé si lo consigo.
21:20h La música me mete de nuevo en lo que tengo que hacer. Me enfundo unos guantes negros hasta más allá del codo. Soy Rita con el pelo engominado. Luego un bolero. Cuando canta Pepe respiro por primera vez en al menos 1 hora (nueva plus marca!).
21:30h Esto se ha acabado, la gente aplaude. Yo me abrazo a Pepe. Un sentimiento de amor y cariño lo invade todo. También me abrazo a Kika y a Zuñi. Estoy agradecida aunque no me he enterado de nada.
21:35h Me hago con mi primer vaso de vino. Firmo ejemplares. La gente me saluda. ¿Les conozco?. A partir de ahí me han contado que la fiesta continuó y todo fueron mojitos, risas y gin tonics.
.
05:30h. Llego a casa. Estoy cansada y eufórica. La cama me espera.
.
Aunque siga sin poder recordarlo del todo me hago una ligera idea de lo que supuso esa tarde-noche. Espero que vosotros también. Muchas gracias por todo. Sois los mejores.
.

Nares Montero.
.
Advertencia: Es posible que el parecido con la realidad sea nulo.
La autora no se hace responsable de las ideas y/o actos vertidos en este post.
.
(Las fotos las hicieron Eva Gallud y sus amigos con mi cámara)
.
Más crónicas del evento en:
y

viernes, 11 de junio de 2010

La criatura y el parto

He aqui "Papel fotográfico" mi nuevo poemario. Cada ejemplar es único y numerado. Ayer salió a la luz en la Feria del libro de Madrid y el próximo día 17 le haremos una presentación como se merece en la tienda Lomography de la calle Argensola nº 1 a las 20:00.
















Sólo puedo estar agradecida, lo que ocurrió ayer es indescriptible.
Nares Montero

domingo, 11 de abril de 2010

Epilépticos vs Sincronizados.


El banquillo lleno, pero no de suplentes sino de féminas, poetas y no, dispuestas todas a gritar, insultar y desmoralizar. Todas obvias, porque las mujeres al menos en el aspecto físico somos naturalmente obvias. Personalmente no me afectan los comentarios con respecto a no haber jugado el partido. Sigo una teoría personal que dicta que jamás sudaré en público y menos aún me pondré ropa deportiva a menos que sea para irme a dormir sola. Ponerse ropa deportiva debería estar penado por ley. Pero independientemente de mis valoraciones acerca del vestuario he de decir que disfruté del partido. Precisamente porque me desgañité alabando el caos futbolístico del equipo obvio y metiéndome sistemáticamente con la omnipresencia elíptica.
Debo confesar que hubo un momento en el que intenté ponerme del lado de los elípticos, no porque fueran ganando o perdiendo, ni porque mi idiosincrasia sea traidora (rumores, las malas lenguas), sino porque resultaba muy lastimosa la ausencia de aficionados de este equipo. Pero soy débil y a la menor recriminación de la todopoderosa Iratxe volví al redil cual ovejita obediente, y menos mal! Ganaron. Eso sí, tan sólo por un ridículo tanto. Esta vez el equipo obvio venía con idéntica actitud a la de cualquier madridista de pro (p. ej. Guti). Estaban excesivamente confiados y vieron las orejas al lobo más de una vez. Sobretodo teniendo en cuenta que el equipo elíptico había hecho fichajes maradonianos aunque, en resultado, fueron del todo inútiles.

El mayor adversario del poeta masculino de última generación es su estado físico. Con más partidos como estos, ninguno de ellos acabará o empezará su gran obra. Iran pereciendo a causa de sofocos, tirones, calambres... No me imagino peor muerte para un poeta. Nadie podrá celebrar su centenario, nadie les recordará. Oh míseros de ellos!

Como ya sabía yo antes de celebrarse el partido, las cañas de después fueron lo mejor. Cierto es que no hace falta ser ni inteligente, ni poeta, para llegar a esa conclusión. El zumito fresco de cebada, la estupenda temperatura y la charla frívola animaron a los vencidos y engrandecieron a los vencedores. Anécdotas como las confesiones de Batania sobre el documental que están realizando los de la escuela de cine, acerca de su persona o su personaje, nos hicieron reir a todos. Así como los comentarios a la imagen tipo: "soldado de la guerra de vietnam", de algunos jugadores y otras ocurrencias espontáneas en los distintos círculos de charla que se fueron formando. Marcus Versus sorprendió en un momento a tres criaturas celestiales tocándose los pechos y creyó ver el cielo... en realidad la experiencia no fue tan extrasensorial y es posible que alguien me acuse de exagerar la situación. En cierto momento se produjo, lo que para mí fue, una de las mejores anecdotas del encuentro, Eva, más conocida por su pseudónimo: Sakura Monogatari, había mandado un sms informando de la victoria, la respuesta no se hizo esperar y supo y pudo compartirla con todos: ¿Pero tú con cual ibas, con los epilépticos o con los sincronizados?

El talento no siempre está en manos de los poetas y la poesía se ríe de nosotros constantemente. En lo que sí ganamos todos es en eso de seguirle la guasa y empezar siempre por reirnos de nosotros mismos.

Ya hay quien amenaza con nuevas competiciones... No entrenéis, no serviría de nada.



Nares Montero
Imagen robada a Batania

viernes, 9 de abril de 2010

el balompié de los poetas


Lo primero es lo primero: No me gusta el fútbol. Cuando en mi nueva televisión de pago paso los canales dedicados a este excelso deporte me sonrio ante la frase: canal no contratado.

Yo tuve un novio que me llevo a algunas bahías, aunque nunca me dijo vida mía y sí: que calor! A él le gustaba el fútbol, verlo y jugarlo. Era malo, muy malo, pero se empeñaba en que fuera a verle a los partidos los sábados o los domingos por la mañana. Recuerdo perfectamente el día que marco un gol y me lo dedicó. Yo me sentí tremendamente avergonzada, me parecía la mayor horterada pseudo-romántica que a nadie se le pudiese ocurrir. Después del tanto me señaló cual inquisidor y pude leer en sus labios: para ti! En un segundo engordé de orgullo y me desinflé ante tan enorme ridículo. Lo peor no fué eso, al fin y al cabo en ese momento me sentía muy enamorada, lo peor fueron las miradas y las sonrisitas condescendientes de las demás mujeres de las gradas, como diciendo: Oh nena! Ya eres de las nuestras. Un sudor frío me recorrió la espalda y pasaron años hasta que volví a ir a verle a un partido.

El año pasado Kika me propuso un plan del todo peregrino: acompañarla junto a dos compañeros suyos a ver el partido del Rayo Vayecano contra el Atletic de Bilbao. Íbamos a un bar vasco lleno de chicarrones del norte con cara de pocos amigos, obviamente todos del Atletic. Las únicas féminas en el local y las únicas animadoras del rayo éramos nosotras. Kika se mostró absolutamente discreta pero yo, con esta boca que me pierde, aplaudía las jugadas (aunque no las entendiera), cantaba los goles del equipo madrileño y miraba desafiante y fanfarrona a todos esos que me sacaban tres cabezas. Me gusta el peligro, eso está claro.

En el instituto pasaba más tiempo escayolada que practicando ningún deporte, me rompía sólo con que me miraran. Sobre todo si me miraba la profesora de gimnasia. Esa sí que era peligrosa. El tiempo en que no estaba lisiada hacía pellas. El instituto está frente a un campo de fútbol y, siendo completamente coherente con mi edad, íbamos a ver como salían los jugadores o a ver si podíamos entrar de alguna manera para verlos entrenar. A veces lo conseguíamos. Durante esa época mi interés por el fútbol se resumía en lo guapo o lo simpático que me parecia un jugador u otro, pero pronto me di cuenta de que no eran en absoluto mi "tipo".

En el colegio sí jugué alguna vez. Normalmente me seleccionaban de las últimas en un equipo u otro. Mis compañeritos sabían antes que nadie de mi poco talento y cuando por fin estaba en un equipo siempre me advertian que yo era defensa, que no se me ocurriera tocar la pelota. Yo debía ocuparme de no permitir que tal o cual paladín del balón lo cogiera o consiguiera desmarcarse, y en eso sí que era buena. Era una auténtica mosca cojonera. Este sábado haciendo una excepción iré a un partido de fútbol. Iré porque es un excusa. Me han convocado pidiéndome que vaya en zapatillas, por si acaso. No saben lo que hacen pero yo no prometo nada. Eso sí, estoy dispuesta a pasar ridículo, acercarme con mi habitual inconsciencia al peligro, ser una mosca cojonera e incluso no descartar alguna lesión. De cualquier forma mi intención es ir en calidad de cheerleader, desgañitarme animando o desanimando a quién pueda y disfrutar de uno de mis momentos favoritos: las cañas de después!

Todo sea por la poesía!


Nares Montero

Más información aquí: http://partidosdepoetas.blogspot.com/
Carteles: el primero de Gsus Bonilla y el segudo de Danilac.

viernes, 22 de enero de 2010

de escaparates

Ayer pasaron muchas cosas. Penúltimo día en el trabajo, es decir en este preciso instante ya soy libre, ex-contable. Comida con Zo. paseo. descubrir mi libro en un escaparate. y saltar. reírme. y luego desahogarme. seguir paseando. terminar en un banco del Retiro apenas 10 minutos,por el frío o por las aprensiones. comprar regalo a la socia capitalista por su onomástica. estar dando vueltas, calle arriba, calle abajo por fuencarral desde Quevedo a Bilbao y vuelta para arriba para encontrar el entrelíneas libre bar. resultó que habíamos pasado tres veces justo por al lado. carcajadas. y allí encontrar a Zuñi, a Gio, a Hasier, a Batania, a Santiago Tena, a Chema Barredo, Danilac, Vale... y otros a los que aún no ubico, no conozco, o, con perdón, no recuerdo. Eso si María Pasión tan linda como siempre, atenta, y entrañable. y las pocas palabras con casi todos. pocas pero bien avenidas. y el recital estupendo. me sentí identificada con esa intemporaneidad. y con su nexo de unión a pesar de sus diferencias. y con la fuerza de Zuñi. y con la sonrisa de Hasier. y con el silbeo de Gio. la maravillosa acogida del Entrelíneas. Camiseta y cuaderno neorrabios@. y volver a pasear. al cabo de un rato de capricho un taxi. llegar a casa. felicitar, regalar, besos abrazos. cena, cenon. conversaciones nocturnas. cama, cama cama... y claro hoy me he dormido. menos mal que ultimamente casi casi sé como teletransportarme.

Hoy vuelta a mirar el escaparate. despedirme de los compañeros. ver el vaso medio lleno. o lleno completo aunque sea de aire.

y teatro
y salir

y quién sabe?

Nares Montero

viernes, 4 de diciembre de 2009

Tiempo a destiempo mira como tiemblo.

Madrid 4 de diciembre de 2009

Querida Queens!

A pesar del ruidoso ajetreo reinante en el departamento de contabilidad de esta empresa situada en el barrio de salamanca, en la quinta planta del sector interior, en la segunda mesa o la tercera, según de donde se venga, de la segunda fila, casi, casi en el centro de esta pecera asfixiante, se ha creado una burbuja que guarda el tiempo y el aire que atesoró, como una hormiga, su habitante, discreta y callada. Ahora no la inundan los papeles, los sortea o los tira por las ventanas como panfletos, propaganda o confeti, y disimula en su silencio una sonrisa tramposa de “ya acabé” o “hasta aquí lo que se daba”.
Aún tiene que aguantar unas horas a que el candado del reloj deje abrir la puerta al viernes y a la luz natural, y te escribe, y escribe, desde una esperanza creada a base de impulsos, de pequeños ticktequeos y algún que otro estornudo traidor:

Cuando llegué ayer a ese hogar-epicentro que llamamos Libertad 8 estaba desierto. Quiero decir sin nadie. Del suelo nacían las sillas como cactus y la excepción se escondía y trasteaba con botellas como un jerbo egipcio trastea las dunas en la noche.
- Julián! Julián! Ponme una cerveza, ¿Cómo es que no hay nadie? ¿Es aquí el recital? ¿Me habré confundido yo de tarde?
Al cabo llegaron dos personas despistadas y las sillas volvieron a su estado natural, como si nunca hubieran sido un oasis, después el protagonista de la tarde, Jose Luis Zuñiga, azorado y con un desasosiego en la manga izquierda de la chaqueta que le instaba a hacerlo todo raudo y a la vez y repitiendo: Menudo atasco! Y qué cabreo! Menudo atasco!
Se veía casi como Visnú, la diosa omnipresente hindú, con tanto brazo sin saber que hacer con ellos. Presentaba, a pesar de tanta prisa, a tiempo, su libro “Tiempo a destiempo”. Y su María Pasión danzaba entre la gente saludando entusiasmada con esas manos de dar rienda suelta a los abrazos.
Como ya te comenté Zuñi (a partir de ahora) me había pedido a mano armada, como después él mismo dijo, que le recitara unos poemas.
En dos semanas, dos veces, dos poemas cada vez, mismo escenario y modelito, quizá no es casualidad. Sospecho que ese escenario siempre me hará temblar.
Zuñi soberbio, como un trino que canta en una pajarera gigante labrada a mano. Una artesanía perfecta con ese resquicio al miedo y a lo ácido, al humor amargo de un gin tónic. Hablamos lo que pudimos después. Después nunca es suficiente, pero a veces ay! A veces.

Había quedado con Antuán, eso también lo sabes, pero se nos sumó alguien interesante que no nos dejó hablar demasiado, pero tradujo la historia a un tiempo cercano y hablaba él, interesante él, hablaba y hablaba, tanto como un pez sediento. Al tiempo nos escapábamos, sin perder ripio a nuestro nuevo amigo, por supuesto, por turnos primero Antuán, después yo a escuchar el concierto de Fede Comín y Elena Bugedo (BBC y los minicomponentes) que son exquisitamente tiernos y sensibles. Sus canciones, son como un delicado baile infantil, un juego en susurros, y a ti que sonríes como el paso de los pajaritos y eres una milonga esponjosa seguro que te gustarían.

En esas andábamos cuando por la puerta apareció ese hombre que aún no sabe que soy la mujer de su vida. Tiene muchas virtudes pero su defecto más evidente es no saber, no saber, que soy yo y no otra, la mujer de su vida. Disimulé con tanta maestría que hay quién diría que anoche ese pudo ser mi oficio. Entró, echó un vistazo a la sala y volvió a la barra con un séquito de faunos que era toda una fauna, salvaje y desbocada. Al volver, nos miramos como de lado, indigentes. Yo pensando que no me reconocería y él… qué se yo que estaría él pensando… y qué me importa!. Con un rápido movimiento de cabeza volvió a mirarme como cerciorándose que efectivamente, era yo, era yo y no otra, y me saludó tímido con un “Hola ¿Qué tal estás?” y dos besos. Dos besos, que yo de muy buen grado hubiera transformado en uno, si no fuera porque en estos tiempos no quiero ir de ese palo y prefiero jugar a la distancia de una copa de vino. Se colocó de espaldas, estoy convencida que a propósito, nocturnidad y alevosía, aunque mi agravante es aún peor: facilidad “ilusionante”, crear cuentos y ponzoñas fantasiosas. De vez en cuando volvía la cabeza como quién busca en su hombro un hormiguero o un copo de nieve y yo sabía (quería saber) que me observaba desde su nuca bien perfilada, su cuello subido, la comisura de su boca. Hubo un momento en que intercambié mi pseudo-tarjeta de contacto con el interesante pez hablador y tuve que decir mi nombre en alto para especificar que un dato faltaba en el trozo de cartón. En ese momento ocurrió. Nada nuevo ni perfecto, nada relevante o selecto. Fue sólo un gesto de esos imperceptibles pero significativos. Con el gesto, subrayó mi nombre, corroboró sus datos mentales, miró de soslayo travieso, confirmando esos comentarios sueltos que voy dejando en su diario. Después, no paso mucho más, alguna que otra mirada parecida, un deslizamiento sutil para quedar frente a mí en vez de espaldas y alguna que otra fantasía que me inventaba ilusionada. Al irme no me despedí, aproveché un momento en que revisaba la trastienda del local, no fuera a sospechar que ando enamorada. Nada más lejos de la realidad!

Ahora te dejo, porque lo demás fue dormir y callar y espero verte pronto y poder decirte tantas cosas… que aún no he mencionado.

Te quiere, tu amiga.

Nares Montero

miércoles, 25 de noviembre de 2009

La distancia

Buenos días, Engranaje perfecto:

He llegado a trabajar hace un rato, creo que aún se confunden en mí ciertos efluvios y humos nocturnos, pero desde ayer por la tarde llevo pensando en escribirte. De hecho te he conjurado de alguna manera desde ese momento varias veces en pocas horas. No pienses mal. Que a mi lo del amor no se me da muy bien en estos tiempos.
El caso es que el lunes no fue un gran día, la noche mejoró considerablemente las cosas, pero no fue un buen día. El tedio del trabajo y una ansiedad que se me alojó en algún lugar entre el corazón (o lo que queda de él) y el esternón, no me dejaron en paz ni un minuto. Salí a las seis de la oficina como alma que lleva el diablo y no sabía dónde meterme. Hice un par de llamadas con la desesperada intención de un rescate, pero no contestó nadie al otro lado del auricular salvo la socia capitalista que me dio un plano de situación y me guió hacia donde tenía que ir entre la ceguera de no poder respirar. A veces me pasa lo de la ansiedad, y poca cosa me calma. El caso es que andando, ya sin el teléfono en la oreja, pasé por una calle del centro que tiene muchos microclimas y submundos entre sus portales y en una de esas me metí como por arte de birlibirloque en una librería que me llamaba a gritos (mila-gritos) desde la otra acera. Hay que decir que además es una de las más deliciosas librerías de Madrid. Pues ahí en ese minúsculo reducto de coherencia y sentido, que sólo saben darle las palabras y los libros a la vida, recuperé un poco todo ese aire perdido. Curioseé por las estanterías y en un momento en el que me quedé sola con el dependiente me decidí a pedir lo que necesitaba, le dije:
-Te va a sonar extraño, ya sé que esto no es una farmacia pero… necesito un libro que me calme, y es urgente porque el suelo comienza a agrietarse debajo de mis pies.
El librero me miró, se tocó un momento la barbilla y dijo algo así como:
-A ver que tengo por aquí.
Pronto empezó una danza, entre derviche y vals, de un lado para otro sacando libros de las estanterías u ocultos bajo otros en los expositores. Y explicando de cada uno de ellos su posología completa. Ante mi estupefacción decidió poner una silla ahí, en un rincón, y pedirme que me sentara y leyera un relato de uno de los libros seleccionados para ver los primeros minutos de evolución tras el diagnóstico, el relato se llamaba “ La revolución” (muy propio). Mano de santo. Después de algunas dudas decidí llevarme dos libros y ahí es donde entras tú, o tu recuerdo. Casi no podía esperar a encontrar un hueco en algún bar cercano para empezar con el tratamiento. Me sentía desfallecer y sabía que lo único que podría aliviarme eran esas páginas plagadas de símbolos curativos.
El primero lo he leído en ratos y ayer martes, demasiado pronto, lo terminé. Ese es el momento exacto en el que supe cual sería tu regalo. Cristalino. Me duchaba y arreglaba para otra noche entre cristales y falso glamour. La socia capitalista leía en voz alta, obligada, algunos retazos del libro, que yo vitoreaba desde el baño y a la vez me sorprendía pensando en la buenísima idea de regalarte algo tan apropiado mientras me pintaba los ojos. Como puedes imaginar ahora no se me ocurre ni de broma entrar en detalles acerca del presente. Aunque confío que te guste y logre sacar algo de tiempo para enviarlo cuando antes. Ayer era un concierto en uno de los bares habituales, sólo que era un concierto reducido y de alguna manera exclusivo, sólo para algunos de los fans más rápidos. Yo no soy (muy) fan y por supuesto no soy nada rápida, pero estaba donde debía en el momento justo unos días antes y me hice con una entrada casi por casualidad. Hubo un momento que el cantante dijo que permitiría hacer peticiones siempre y cuando la persona diera una razón concreta e importante para tal petición.
Yo hable.
Dije el título de la canción y él pidió la razón.
De mi boca salió lo siguiente: 4214 Kilómetros.
Él cantó la canción.
A veces las cifras son contundentes.

Es cierto que yo cantaba y reía un poco entre dientes porque todo el mundo se imaginaba un amor remoto y yo sabía, a ciencia cierta, que era otra cosa. Quizá algo más importante.

Besazos
N
(basado en hechos reales y con el beneplácito de Engranaje perfecto para publicarlo a la vista de todos los que tengan ojos y quieran ver)

domingo, 15 de noviembre de 2009

Recompensa

QUE la vida no va como nos gustaría es algo que todos sabemos y aceptamos. O casi. En los últimos tiempos la vida no se concilia conmigo, ni duerme en mi cama, ni deja que me lama las heridas a gusto. Antes la cosa era cuestión de paciencia o de tragaderas. De buen ánimo, talante. Y eso era agradable de puertas afuera. La gente lleva bien a quien aguanta, a quien llora poco y no hace mucho ruido. Pero como cualquier otro recipiente yo me colmo. Y para colmo me rebelo.

QUE la vida no va como me gustaría y no me callo. Y es peor. La vida no se pone de tu parte si decides tirar los platos al suelo. Montar un escándalo de cristales y porcelana y decir a grito pelado: "Esta bazofia no me la trago".

QUE la vida no va. Ni para alante ni para atrás. Pero no vengo a (des)montar campañas publicitarias, ni a echar por tierra slogans y carteles. A veces la vida no es perfecta y se contradice a si misma y acaba tirando algún salvavidas al agua. Si estás atenta lo coges y te mantienes un poco a flote. Bendita contradicción.

ASÍ, de salvavidas en salvavidas ha transcurrido mi semana, porque a veces una también tiene ganas de salvarse.

LAS recompensas vienen si estás atenta. Quizá también si tienes la sensibilidad a flor de piel y estas mirando alrededor en busca de poesía no gratuitamente cursi, sino de poesía. Y llega.

SUPERMAN te rescata en vuelo raso un viernes por la mañana, te lo desayunas en un París inventado, alborotado y castizo. Porque nuestro París está en la historia de unas fotografías a las que sólo el inaccesible y cauteloso superhéroe y yo le damos significado.

FRIDA viene como una brisa entre lágrimas justo cuando ella quiere llegar, cuando es su turno, y también es un rescate. Una señal, un recordatorio de libertad, una celebración de vida que viene editada después de años de descatalogación y búsqueda. Y yo me rindo ante esa salvajada, natural e incluso inocente.

SONIA San Román te pide un poema para 23Pandoras y con toda la incredulidad del mundo las casualidades de la vida se confabulan y le mandas Titulares y te sientes orgullosa por un momento. Desde aquí: gracias, sin saberlo me has devuelto un poco la fe.

ENTRE semana me aferro a todos esos detalles imperceptibles de magia cotidiana y su encanto dura más allá de los días, de este tiempo tempestuoso y lúgubre. Y llega otro viernes cansada de la tristeza que madruga, de tanto trabajo ladrón de sueños, de vapor sin sentido, de espejismo y eyaculaciones cardinales. Y no saber qué mundo habitas. Cagarte en todo y estar agotada. Y en un alarde de fuerza venida de no sé dónde dices que le quieres gritar al mundo entre canción y canción y te vas. Te vas.

EN Madrid existen, aunque la ceguera nos impida verlo, tantos lugares refugio, tantas huidas como tus ganas necesiten. Tanto alcohol, tanta vida escondida en los rincones, como pelusas en el corazón. La medicina que mejor cura no siempre tiene prospecto.

LA cita era sencilla: Alejandro Martinez en el Barcelona 8. Siempre encuentro un encanto especial en esperar sola con mi copa en un bar como si fuera una traicionada más, una desencantada, desdibujada, una mujer de tanto tiempo encima como maquillaje, de esas que dan pena y morbo a partes iguales. Y llega Queens y me convierte en una veinteañera (aún) y me trae más cariño del que creo puedo llegar a soportar. Con ese silencio suyo que es una ruina y un escándalo maravilloso de fuegos de artificio. Cada una con nuestros lastres y nuestros gritos ahogados, nuestros desastres. Y Menso saluda como si nos hubiera visto ayer y no supiéramos que más contarnos y Alejandro pregunta: ¿Quién me va a bailar esta noche?... yo no me pongo en primera fila para nada y se lo digo: Yo, mi niño, yo te bailo porque tú eres medicina. Y arrancamos a cantar y a bailar con las canciones y los despistes. Y se suceden a un ritmo vertiginoso y Alejandro me mira cómplice desde ahí arriba y yo sólo quiero cantar y cantar y no parar nunca. Y llega "Humo y vinagre" me emociono, Queens me da un clínex con un gesto que contiene más poesía que todas las flores del mundo. No puedo dejar de mencionar la versión que se marcan de "Una rosa es una rosa" reinventándola y clavándonosla a todos los asistentes en ese lugar sin nombre. Al despedirme no me aguanto y le digo a un Quique Gonzalez de "pasaba por allí" que su disco es increíble y me voy, que soy descarada pero para estas cosas me viene la vergüenza de donde no la tengo.

LLAMO por teléfono. A esas horas sabes que algún alma caritativa accederá a una buena charla a pesar de la resaca adolescente que lo invade. El Ruso mola. Nunca te dice lo que quieres escuchar, es tierno en pequeñas dosis y huye de la cursilería propia y ajena. Nos une Bukowsky y un leve desengaño por la vida a la que, por otra parte, le arrancaríamos la ropa si se dejara, la muy puta! Me lleva a un sitio muy "in" donde hacen unos mojitos de escándalo aunque él se abstiene de bebidas alcohólicas debido a los achaques que le frecuentan los viernes. Y es que los jueves arde Madrid por donde pisa con su look destroyer de pitillo, camisa y cazadora de piel. Aún quedan roqueros y como siempre digo "No hay rock que por bien no venga".

EL sábado se gesta una escapada al centro, que es como una selva por la mañana y por la noche la periferia espera. Se celebra el cumpleaños de Rick en una pequeña bodega en Carabanchel. No conozco a nadie. Pero eso a quién le importa. No damos regalos mutuos... yo me excedo en los mensajes y él omite el papel de regalo. A conciencia. Porque este tampoco tiene necesidad de ser superfluo. A saber: "Perdición", "Los sobornados" y "El sueño eterno"... toma ya!. Si quisiéramos acabaríamos con toda la cerveza y yo siempre sería una femme fatale apoyada en esa barra. Cuando hablamos creamos efecto burbuja. Cantamos: "Cuando vas a venir otra vez por aquí, cuando gire el poniente en tu pelo, tú tenías que hacer lo que había que hacer pero el mundo nunca era un pañuelo." (Del antes mencionado Q.G.) Porque nos sabemos los surcos a tientas. Cada instante, cada instante. Es posible que carguemos tanto de pólvora esos momentos que luego no nos veamos en meses por temor a que explote. Todo explote.

HOY en casa me doy cuenta de que la vida no va como nos gustaría pero a veces y en pequeñas dosis compesa. RECOMPENSA.

Nares Montero

miércoles, 1 de abril de 2009

Dudas, alginato y galletas




Abril es un mes especial, dicen.
Yo no lo dudo, o al menos no lo dudo mucho.
O no mucho más de lo que dudo el resto de los meses o del resto de los meses.

Soy de las que hacen caso a las señales. Bueno eso no es cierto. En realidad busco las señales y sí las encuentro las sigo, las persigo y las interpreto favorables (casi siempre). Pero en este momento estoy confusa y soy escéptica. Este mes es el aniversario de dos muertes cercanas, de dos cumpleaños ahora lejanos y de ningún amor que recordar (entiéndase, esta última parte, de la manera más liviana posible, sí es que es posible). Por otra parte este mes se anuncia propicio, no en horóscopos ni en estrellas, pero si en poesía y souvenirs, es decir, cosas para recordar.
Las señales son contradictorias.
El peso de los recuerdos está balanceándose por encima de mi cabeza mientras yo pongo un pie detrás de otro manteniendo el equilibrio o intentándolo.

Así comenzaba la semana. El post quedaba inconcluso, como un borrador, porque había (hay) demasiadas cosas rondando mi cabeza.

A veces, una (puede que no sea yo) se enfrenta a tantas situaciones nuevas, novedosas o no (que no es lo mismo pero es un poquito igual), que tarda en digerirlas. De hecho una se toma su tiempo para masticarlas, porque prevé lo complicado de la digestión, bebe incluso a la hora de tragar, pero estas, las cosas, las situaciones, las circunstancias, las sensaciones, o en masculino y más general: los temas, deciden, aun sin libre albedrío, ocupar el espacio concreto entre la glotis y la boca del estómago.

Esta amalgama, que me recuerda literalmente a un producto que utilizábamos cuando estudiaba caracterización y que se llama alginato, no necesariamente es una bola que tapona u obstruye el conducto gastro respiratorio, si no que se presenta en diferentes formas. En este caso resolvió irse quedando adherida a las paredes de la tráquea formando una especie de embudo.

El alginato se endurece a una velocidad de vértigo. Dentistas y caracterizadores pueden corroborarlo.

En esas estaba yo (aunque lo digo con la boca pequeña -de piñón o a piñón- porque no me acuerdo, o no quiero acordarme, en qué circunstancias o con qué soluciones se puede, una vez hecha la mezcla y endurecida, disolver el alginato).

Decía que se había formado un embudo. Los embudos siempre me han parecido utensilios controvertidos, pero en fin ese es otro tema, aunque este embudo también es controvertido.

No pretendo solventarlo aniquilándolo. Es probable que pierdan más mis carnes en el intento que el producto en sí. Además en huecos cóncavos, el alginato hace el positivo de la muestra, es decir, que quizá con cuidado y tiempo pueda sacar el positivo de todas esas circunstancias, situaciones, emociones o temas y ver no sólo el general si no cómo es una parte de mi interior sin necesidad de abrirme en canal. Para eso hará falta la complicada y no agradable tarea de conseguir vomitar la muestra, el positivo. Tal y como están las cosas me temo que será, sobre todo, complicado, ya que las exteriorizaciones últimamente no se me dan nada bien y necesito de estímulos externos (véanse: películas, canciones o violencia directa) para descargarme mínimamente de cualquier carga emocional.

El caso es que así están las cosas. No voy a destruirlo. Es una decisión categórica. Sé a lo que me enfrento, o creo saberlo, y antes de que ocupe todo mi cuerpo (que es otra opción) deberé pasar por el mal trago de expulsarlo, vía oral, para obtener el positivo.

Por si alguien aun no lo había notado, una (que no tengo porqué ser yo) es muy sentida pero siempre alberga esperanza e ilusión en que las cosas caminen.

En todo proceso existen variables que hacen inclinar la balanza a un lado o a otro, aunque sean prácticamente imperceptibles para un ojo poco entrenado.

Hoy han existido variables que han inclinado esa balanza ficticia al lado opuesto del derrotismo.

Entre otras La Asamblea de la Tierra Media donde no la comunidad del anillo si no La Comunidad Femenina del Corazón de Piedra (nueva arma de protección masiva) tenían diversos puntos del día a tratar.

Al contrario de lo que puedan pensar muchos esto, no es, no ha sido (no diré: no será en algún momento, por si acaso) algo como: "Reunión de pastores, oveja muerta" o llevándolo a nuestro terreno "Reunión de mujeres, date por jodido". En esta ocasión temas de mayor envergadura eran tratados y debatidos.

Además, nuestra comisión de festejos, donde no falta consejera cultural, programadora, departamento de marketing y una humilde servidora que desempeña funciones varias sin titulación, ha aprobado el calendario cultural y de fiestas de este mes.

Somos diligentes en los S.O.S, respetuosas con el turno de palabra y eficaces a la hora de entender, solventar y resolver los puntos, oficiales y extraoficiales, de la asamblea. Todo esto mientras degustamos un ágape que ni en Murcia se lo habrían creído.

De postre té y galletas (caseras).

Ya quisieran muchos políticos ser tan civilizados y entretenidos al tiempo.

Otra de las variables que inclina la balanza al optimismo ha tenido lugar esta mañana cuando por sorpresa un policía se ha personado en mi vivienda devolviéndome una cartera, que me sustrajeron hace algo así como mes y medio, con toda la documentación, aunque no el dinero (obvio). Esa circunstancia absurda (que lo ha sido) me ha hecho pensar que quizá las cosas vuelven poco a poco a su cauce.

Sea como sea el mes de abril será testigo de lo que acontezca. Yo me agarro a la ilusión que motivos no me faltan y si no vean:


¿Es? o ¿no es para estar ilusionada? (no es una pregunta).

Abril va a ser un mes especial.

Nares Montero

lunes, 26 de enero de 2009

Lo que trae la marea o Torbellino de sensaciones.

Arranca un viernes acelerado, un viernes que anuncia sensaciones fuertes. ¿Que me pongo? ¿Dónde habré metido el maldito cinturón? ¡Llegamos tarde! ¡Voy, voy! Media horita más, ¡pleaaaseee! El teléfono no para de sonar: No, aún no estoy. Llegaremos en nada. Esperadnos. ¿Y el cinturón? Ais madre siempre igual. Menudo trajín. A este paso ni en taxi. Madre ve llamando a uno que sólo me queda pintarme los labios. Que ya voy! Cuánto estrés por Dios! Vísteme despacio que tengo prisa. La mala fama me la gano a pulso.

Ya, ya está. Vámonos.

El miércoles pasado fue el cumpleaños de mi madre y mi regalo consistía en llevarla a ver el concierto de Rafa Pons y comprarla el cd (dedicado). Las niñas y el cachorro esperan en un bar cercano a Galileo. No iban a estar ellos haciendo cola, como la gente normal. Para todo hay niveles y estos tienen mucho nivel. Unas bravas que ni bravas ni leches. "Semos tipas duras" ¡otra caña!. Una hecha un pivón, femme fatale pelo negro y jersey rojo (que te lo cojo), otra si levanta los brazos lleva al cielo hasta a las hormigas ¡qué sensación de vestido japonés! y el cachorro risueño como nunca porque nos tenía muy abandonaitas y no se acordaba lo bien que se lo pasa con nosotras y lo que le queremos.

Ay canijo! yo sigo en las mismas: Es que es taaan monooo!!!

Y mil risas por que con vosotros nunca me aburro.

Entramos. Nuestras mesas están en lugares estratégicos, nos acomodamos, saludamos, "Public Relations", por ahí esta "Boquita linda" y me la traigo a nuestra vera porque nunca puedo resistirme a su compañía. Se apagan las luces. ¡Ais Madre que empieza el show! Cantar a grito pelao que se vallan los pies solos, las manos, las palmas, la emoción... Rafa Pons nos encanta y somos fans acérrimas, no tanto por su guapura (que algunas también por eso) si no por que consigue que estallemos en un subidón brutal. Cómo diría mi primo: Un torbellino de sensaciones oiga!
Nosotras solemos ser críticas aunque de maneras muy especiales y excéntricas pero en el caso de Rafa, da igual si a veces el sonido de la banda tapaba su voz porque el público se la devolvía. Da igual que no cantara todas las canciones... que alguna se quedó en el tintero. Da igual todo porque fue un concierto magnífico. Galileo saltando y moviendo un poco el mundo. Al menos yo me salí de mi órbita y disfruté como una enana y como una bestia parda.

El sábado también había plan. Normalmente desconfío de los días, y generalmente fines de semana, programados. Es decir, cuando llevas toda la semana pensando en que te esperan unos días increíbles normalmente se quedan en eso, una expectativa de días increíbles. Ni ves a todo el mundo que pensabas ver, ni los conciertos son como esperabas que fueran, ni te ríes tanto como normalmente, ni (y perdonen la expresión) "pollas en vinagre". PERO el sábado había plan. Comida familiar en casa. Nos reunimos tan de cuando en cuando que a veces pienso que no voy a reconocer a mis primos. Y esta vez casi es así, mis primos, los nenes, ya tienen coche los dos ¡y barba! Menos mal que yo sigo siendo joven aun siendo más vieja (anacronismo?). Una vez todos tienen sus barrigas llenas yo comienzo a arreglarme.

Sé que irán algunos, llamo y rellamo pero nadie lo coge. Por mi cabeza no pasa estar sola. De hecho sé que conoceré a alguno de los que estén en Barcelona 8 seguro, como mínimo a los camareros. Tocaba el vestido rojo y los labios rojos porque, como dice el anuncio, en crisis se disparan las ventas de carmín y yo iba pisando fuerte para que no me llevara el viento.

Cuando llegué aún no había empezado el concierto, una vez pasé de la puerta pensé que estaba sola de verdad pero al doblar (yo solita) la esquina de la barra ahí estaban. A mí la gente no se me atraganta y hay personas a las que estaría dispuesta a ver en cualquier situación o momento porque son garantía de cualquier cosa buena, porque aprendo, todos los días que paso con ellos, que la vida es como tiene que ser y sólo la estropeamos nosotros mismos. O sea que la vida es puta pero nosotros la hacemos puta de calle en vez de puta de lujo. Hay que quererse más todos los días. Pero quererse de verdad, con honestidad, sin ínfulas de nada, ni fábulas de cualquier cosa, sin autofracturarnos, y agarrándonos a los asideros que se van presentando en el camino. Muchos de vosotros sois los míos y por eso, y por muchas otras cosas, yo me presto a que quién quiera se agarre a mí y no se caiga, como mínimo, mal en algunos momentos y en otros al suelo.
Había escuchado antes a Alejandro Martínez y me gustaban sus canciones, la época de Los Tigres me la vi toda desde casa enganchada a Central Musical y le había visto colaborar en otros conciertos pero tenía una deuda conmigo misma y una tarea pendiente, en la bandeja de urgentes, en lo que a ir a verle a él, a un concierto suyo, respecta. No tengo pues referencias anteriores que las mencionadas y aunque he leído otras crónicas y escuchado otras opiniones para mi era un referente antes de conocerle en vivo y en directo, y lo sigue siendo. Claro que habrá evolucionado pero sin lo anterior no hay evolución posible. Disfruté mucho del concierto aunque he de confesar que no estuve muy pendiente de él, de Alejandro. Pudo más cantar con La chica más triste de la ciudad palabritas sueltas y ver como se emocionaba y me emocionaba a mí. Pudo más dar casi la espalda al escenario y escuchar compartiendo cada palabra y cada nota. Pudo más elegir no escuchar, solo oír, algunas de las canciones que tanto me gustan pero que abren heridas. Esta si, esta es un cañón de canción. Esta no, me pone triste así que la pasamos mirándonos a los ojos. Y volver a saltar y a reír como la noche anterior en Galileo, sin tanto rock pero más swing. Así que para mí el concierto de Alejandro tuvo un valor añadido y es que me emocionó sin estar pendiente de él, como sin querer pero queriendo.

Después una campaña de mujeres, a lo Lord of the ring (una elfa, una hobbit y una humana), nos escapamos, huimos, sin dejarnos zapatos por el camino, a tener conversaciones de palabras (algunas veces conversar con tiene que ver con las palabras). Búsqueda de títulos casi como en rebajas, revolviendo los estantes, mirando las taras, probándonos encima de la ropa y sin espejo. Algunas conversaciones no las cambio por nada y que llegase el Autoeditor... un anuncio de masterd card (no tiene precio). Le fuimos fieles al Toni2 -aunque te debo unas cervezas-. Cómo me gusta pasear contigo por los madriles de noche y con frío.

Me despierta un SOS (que no un arroz) y contesto, y estoy, y no podría dejar de estar, porque una vez elegida ya no hay vuelta atrás y yo te elegí hace tiempo.
El domingo también hay plan, pero esta vez toca currar. No os he contado que estoy co-coordinando un espacio los domingos, LA MAREA, que pertenece a la Asociación Cultural Yemayá, donde organizamos conciertos en directo. La Marea pretende, humildemente, llegar a ser un referente y un espacio abierto para artistas noveles o no conocidos públicamente. Y nos reunimos las tardes de domingo de 5 a 8 para compartir lo que nos traiga, lo que nos mueve, lo que nos llena. Es la casa de la gente. Este domingo arrancaba la primera Marea del 2009 con Javier Montes, un rey de la bossanova, y Julio Hernández, maestro de ceremonias y también coordinador del espacio. Y lo digo muy orgullosa porque fue increíble verles tocar y cantar. Lo que no me explico, en el caso de Javier, es donde andaba metido todo este tiempo. Quién se lo perdió no sólo se perdió un concierto, sino un momento irrepetible. Los que estábamos, en esa carrera de fondo, nos fuimos con la sensación de haber vivido algo memorable. Desde aquí invito a todo hijo de vecino a vivir tardes de domingo con olor a comida cubana, alegría, ilusión y mucha música. La Latina que nunca para, aprieta el pause para nosotros en la calle calatrava 16. No puedo dejar de pensar en que los recuerdos que estoy fabricando ahora me acompañarán toda la vida y sonreír. Aún no se como he llegado hasta aquí ni por donde seguirá mi camino, pero no paren este tren que me lo estoy pasando pipa.
Ayer lunes, debut de Juanan Herrera en el Búho Real. Veros a TODOS, con alguna pequeña pero no menos importante excepción, los que habéis compartido tanto tiempo conmigo desde principios del verano pasado apoyando a un amigo común es algo que casi hace que se me salten las lágrimas. No somos una chupipandi pero cada uno de vosotros sois increíbles, por separao, juntos o en salsa. Espero seguir compartiendo. Os quiero.


Nares Montero


Este post va dedicado a toda esa gente que ha hecho que estos últimos cuatro días sean un recuerdo de por vida.
Fotos: Algunas robadas vilmente de otros blogs y folologs y otras hechas por mi.

domingo, 11 de enero de 2009

Pulgatorio

No quiero pensar que subir escaleras mecánicas del revés, corriendo, saltando como salmones que llegan tarde a desobar, que las manos se enreden sin permiso y a la primera de cambio o que de tanto mencionar el frío en los guantes rojos acabe por nevar, sea un invento de la imaginación, conspiradora.

O quizá si.

¿Dónde arrancan mis fines de semana? Bien es cierto que el viernes, en casa, rezo los siete avemarías, un padre nuestro y un oremus por las blasfemias que escupe la boca en su estupor adolescente. Mea culpa. Más es obvio que me arrepiento de los pecados de viernes, nunca de los de jueves.

El viernes pequé de pereza, pero fuí diligente en hacerme entender.
Sábado. Nunca madrugan los sábados en mi casa. Afonía. Quizá el frío se cobra excesos con intereses. Ojo por ojo. Yo pienso que las enfermedades de la crisis y sus baremos se contagian más que la gripe. Sábado de deficit vocal. Retiré los versos de la ventana, y me vestí tarde para no llegar a tiempo, avisando, eso si: Recitar va a ser imposible. Me enchufé a bufanda, guantes y orejeras. Qué sensación de orejeras oiga!
Comienzan tarde, perdí la cuenta de las canciones... somos pocos y parió la abuela. Y las abuelas se toman su tiempo para parir, que para prisas ya han tenido toda una vida.
Me vuelvo una chica del montón con guiño de ojo y sonrisa complice de espejo. Qué me gusta esa canción!

Se aprieta la coleta y respira valiente
los muros de sus metas los pinta de verde
no busca en el colchón al mejor pretendiente
la chica del montón, esta si es diferente.

Sábado de gula, y no hubo mesura al pedir el bocata en la tienda pero si esperé a llegar a casa para desencajar las mandíbulas. Ñam!
Llego y le cuento al pequeño de imposibles y encantos. Somos máquinas, canijo! Me voy a dormir. No desesperes. El no ya le tienes. Soy dueña de una vergonzosa colección de noes. Que si, que si. Mi genética es de una enfermedad congénita, reincidente (esto me suena). Que si! Mañana llamo a ver. Que descanses, te quiero canijo.

Llega la mitad de un domingo. ¿Quién me ha robado la mitad del día? Soñé al son de Víctor Manuel (No hay nada mejor que escribir una canción).
Ejem, ejem ¿Si? Maldita afonía de mierda, parezco un Manolo dando los buenos días... quiero decir las buenas tardes. ¿Desde donde me llamas? La calle Toledo y un movil, obvio ¿no?. Nos hacemos un cine? Sesión continua, con esta voz seré tu octavo pasajero, seguro! Pero acepto. Acepto! El cuándo lo hablamos en próximas entregas.
Otra llamada. Mi princesa guanche adelanta la boda.
No me resisto a proposiciones del tipo: Habrá una sorpresa que te va a gustar. Así que me calzo las botas, me atuso el pelo y con orejeras, por supuesto, me lanzo a una ciudad que pierde el aliento el domingo por la noche. Ay vieja! menuda semanita!. Sergio Alzola en Libertad... chooo chiquito concierto mi niño! Y si la canción no fue aleatoria... las casualidades no existen, no existen, no existen, no... ole el son, la bosa, el tango y la que te parió!
Dónde venden los abrazos que me diste, que me quedan estupendamente.

Llego a casa. Unos, cocineros antes que frailes. Yo, teleoperadora antes que reina de las nieves. Te leí, sonreí. Pero mira que eres chulo, papi!

Nares Montero

lunes, 22 de diciembre de 2008

Falsa femme fatale en Peumayén


Todo el mundo debería tener cerca una gran ventana por donde mirar cuando las letras y los trapos, las pelusas y los zapatos se confabulan en tu contra.

No hay crónicas que escribir cuando no tienes una gran ventana cerca.

Da igual sí da a un patio con flores de cemento, a un colegio desierto de niños y escarcha, a un corral con fantasmas de gallinas, o al almendro donde esperaba Penélope descalza.

Ahora que Peumayén queda desierto, que toda la tripulación zarpa, yo quedo a cargo, voluntaria, del faro que avisa y que luce. Lanzo al mar mi escogida soledad de sal e inundo la trinchera de aguadulce que me mantuvo a salvo en su carnaval.

Que no choquén los navíos con las costas.

Que sigan el rumbo que les marque la brújula o el viento.

Que se quede este paraíso desierto.

Ya guardo yo los bártulos en bolsas.

Queda un candíl incombustible a mi vera que alumbra las baldosas donde pisan mis pies.

Hierática la costa espera, quizá otra primavera, donde te vea volver.


(Volver con la frente marchita las nieves del tiempo, platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida, que 20 años no es nada que febril la mirada, errante en la sombras te busca y te nombra .Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que no ha de volver.)


Suenan los acordes que paran los latidos de la sangre y tampoco supe que decir ayer, que fue la última vez que tu y yo hablamos. El taxi era un desierto de reproches y mis manos te pedían a bocajarro.

Sé que las mañanas serán azules, sé que este momento se cargó de espera.

Sé que quedaste atrás como en un ambar, seguiré subiendo peldaños de esta escalera.

No supe ser ni Femme fatale ni querubín, no supe ser Ilsa Laszlo ni tu Rick Blaine

No busco la santidad ni el infierno cárdeno, tan sólo la tranquilidad de algún jardín.

Así que aquí me quedo, en Peumayén, cuidando este faro en solitario, sin nostalgias ni desdén, tomando notas en el obituario.
Sólo quiero una ventana grande donde ver el mar en el que te escondes.



Nares Montero



Para regresar y para casi todo es tarde y aquello que no fué nuestro más fiel amante.

Ismael Serrano.