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viernes, 18 de marzo de 2011

...le llamaban nihilista

Ahora, que no es el presente
ni es ningún otro momento, sospecho
que no hay  lugar donde existas más
que en este cerco, en esta sima,
en esta aldea vallada de piel
que se alimenta de la trayectoria
de tantos ideales
incorruptos como mentiras.

No hay en la realidad verdad ninguna,
no está en las palabras ese misterio
que buscas.

¿Qué haces leyendo este poema?
¿Cómo respuesta a qué silencios?
No hay nada que esté vivo.

Malgastas tu tiempo en el espacio
finito de la hoja en blanco.
Luego dirás: "Carpe diem".
N

sábado, 26 de febrero de 2011

Odio sin título a la muerte


Tengo gato a tu suelo
de mimbre,
a tu botella litrona de todas
las lágrimas,
a tu atmósfera pisada con miles
de flechas,
a ese recodo que hacen
los caminos siniestros
por donde maúllas y pisas,
serena,
con todas las llaves como respuesta,
con el miedo midiendo
mis pasos
y todo el engaño en vallas, y vas,
publicitaria.
Te malquiero, y
quiero que
me existas antes de existir a otros,
antes de ocupar esos cuerpos que no
te pertenecen,
que no son tuyos,
que son las voces
de un futuro sin ti,
sin tú,
sin el dolor anegando las ramas,
sin el temblor de otro niño que cae
de este árbol que es lumbre
de ese brasero donde te calientas.
Te detesto por ignífuga,
eterna mariposa,
que vuela sobre toda la belleza.

Nares Montero
Foto: Egipto2009. Nares Montero

jueves, 27 de enero de 2011

Protocolo en caso de invasión alienígena II

qué vendrás
qué me traigas nuevo
ser perfecto
intentaré
educarte la forma
oir tal vez lo que quiero
saber
solo
así en la hostilidad
en la invasión
de mis huecos oscuros
por tu apéndice
rugoso
pretendo tengas
la medida exacta
del diámetro (obtuso)
que contengo
qué respuestas traes
qué preguntas vendo
la transacción es sencilla
déjame cambiarte
permíteme seguir
llorando
tu extrañeza
no vengas
no hace falta que existas
para destruirme
yo te invento
si llegas
aplasta sutil
déjame fuera
o sin saberlo
de tu retorno
por fascículos
de tu vuelta y
continuará
facilítame el camino
mátame antes de
enseñarme un espejo

N
Foto: Egipto2009. Nares Montero

martes, 18 de enero de 2011


 Caerte en gracia,
caer en la blanda gracia tuya y
lamer tu mano como el perro lame
a las visitas,
sabiendo que se van, y tú te quedas
idéntica al aliento del desamor,
morada e insaciable. Esperando
ser siempre la rabia de los que nacen.




N
Parte de "Ejercicios poéticos"
Foto: Autoretrato 2010. Nares Montero

martes, 4 de enero de 2011

en construcción

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho
Ángel González

Me propongo construir un tiempo lleno,
a pesar de mi llanto y manos rotas,
otro tiempo con diferentes notas
al que aún se le pueda llamar bueno.

Tan necia soy con el claro veneno
que no lo administro en cuentagotas
y a tragos largos como los idiotas
vengo a beber sin que haya freno.

Para, sé cauta, que entre sorbo y sorbo
puedas ver el aliento que descargas
y el oxígeno que tomas en cada

bocanada no sea un estorbo.
Expira cada una de las cargas
no empieces este tiempo acongojada.

Nares Montero
Foto: El tercer español. Tirada por Eva Siete, retocada por Nares Montero

jueves, 25 de noviembre de 2010

Cotidiana

Átale, demoníaco Caín, o me delata.
(Julio Cortazar)
Tengo una sensibilidad completa para los cambios. Mis favoritos son los imperceptibles. Toda la calle continúa en ese ahogo-respiración-ahogo y yo me detengo en el papel que cae de un bolsillo e inevitablemente tocará el suelo. La fuerza de la gravedad tambien está en tu voz. Has dejado de escucharme. Y ligeramente tu tono cambia y cae en la desconfianza. Con tanta gravedad como la de quien mira atrás y no es derrotado por su visión.
Desde mi habitación me distraigo escuchando las puertas abiertas de vecinos a los que no miro a la cara pero sé que viven con el último segundo desprendido de la boca como cuando yo intento beber el tetrabrick de zumo de un solo sorbo para que todo en mí sea de color fábrica.
Quiero volver a la cama y notar los insignificantes pliegues que se ataran a mis piernas y después solo el silencio de entrar auto-obligada en el sueño. Es extrañamente fácil estar ahí, en el sumidero propio. Colocarte todas las colchas encima y sentirte guisante. Y después desaparecer como una invisible más. Cuando lo diminuto te inunda, te reclama, te rodea y son gritos minúsculos como agujas que danzan a tu alrededor cualquier paso o movimiento liberador es falso. Sentir que ni tu misma llegas a soplar tus arañazos no signfica nada. Olvidar que tienes un jeroglifico mutilado por descifrar y seguir adelante como una invasión o la marabunta devastadora a la que perteneces. Descender a la conciencia yunque o quedarnos aquí, en el palíndromo perfecto, aunque ya no me creas.

Nares Montero
Foto: Sevilla 2009. Nares Montero

lunes, 18 de octubre de 2010

La amistad prudente

Permanezco
a una distancia de bolsillo,
(no siempre abierto)

La vía del tren, su cremallera de dientes
el hilo del puente, en su zigzag suspendido
como el atuendo correcto
de la desconfianza

No ser asiduos de los mismos delitos
negar que nos sea común el idioma, los suspiros,
o las piedras que juegan histéricas con nuestros dedos

La boca estomacal en un resistirse contínuo
a hallarte en la rueda de reconocimiento a la que he sido convocada,

en la morgue maquillando
los rostros de mi espejo

permanezco a una distancia de bolsillo

Nares Montero

lunes, 4 de octubre de 2010

Fuera de estadísticas

Dicen gracias. Me agarro a las molduras fuerte y siempre quedan marcas en mis dedos. El corazón como un bizcocho está borracho y mordido en las esquinas. Viene entonces un invierno por anticipado. Otra disculpa, la que me saca de cualquier estadística, y disculpados quedan todos de sus errores. Sé decir que lo he hecho mal y las fuerzas menguan para la modificación de trayectoria. No tener un objetivo es tarea complicada. Todo tiro es un carambola que rompe pero no cuela. ¿Quién será capaz de perdonarme?

Nares Montero

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Qué crisis? (de todo menos parada)


Ahora que me paso los días midiendo el céntimo, como antes lo hicieran mis abuelos en otras dimensiones. Que despotrico y maldigo quinientas sesentaiséis veces por minuto y aún me faltan cien veces más para ser política y religiosamente incorrecta. Que en las entrevistas personales me río del interlocutor trajeado a mandibula batiente cuando me pregunta por mis inquietudes personales y le contesto flor o levantarme tarde. Que se me barre con escoba en mano por el exceso de doce años de experiencia demostrable, y no en técnicas, ni moldes, ni en medidas, raseros y horarios, ni en disciplina militar o prosaica. Que me estampo los ojos varias horas al día en la luz reflectante y sin protección de páginas web a la espera, porque es a lo que me han enseñado, a esperar, un corcel rampante en cuyo lomo venga cosido, incrustado y severo un tipo con un papelito salvador llámado nomina o salario.
Ahora que es imposible pisar un parque y mucho menos pensar en sentarse al sol en un banco por estar plagados de insurrectos o parados, de chusma o diplomados, nacionales o inmigrantes, viejos o jóvenes de generación perdida, cómo si la generación se pudiera perder como la llaves o las quinielas.
Ahora que mendigo cañas y poesía en bares, discotecas, afterhours, locales de ensayo, templos y teatros.
Ahora que a la noche le crecen más horas de vigilia y al día sólo ampollas en los pies.
Ahora que se acuerdan más de mí los bancos, los de sentarse no, eso ya lo he explicado, los otros, los de ventanilla o departamento de recobros y me llaman por teléfono más que mi madre.
Ahora que he inventado setecientos tipos de currículos, cartas de presentación, recomendaciones, enchufes sin corriente alterna, y el fotomatón ya me llama por mi nombre.
Ahora que aprender y un plus en formación supone tener que vender mis órganos sanos en el mercado negro para poder pagarlo.
Ahora que me resigno a parecerme o perecerme en la invisibilidad de los pocos que aún tienen trabajo. Que guardo la compostura y procuro no pronunciar palabras prohibidas, como cultura, arte o revolución, piquete, trinchera o esclavo.
Ahora que me encuentro en la situación que soñaba, libre, despejada, errante y sin anclajes.
Ahora que me veo más obligada que nunca, más atada, más consumida, más sin nada y toda la mierda.

Ahora,
sigue
sin
convencerme
éste
puto
capitalismo.


Nares Montero
Foto: Cantabria 2005. Nares Montero