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lunes, 4 de abril de 2011

Promesas


La ciudad te lloraba, ayer digo. Tus calles favoritas venían todas a desembocarme y a despedirte como un río silencioso. No puedo dejar de preguntarme cómo sobrevivirá Madrid sin ti y la noche con su epidemia de baretos donde te está esperando tu wisky con tres hielos. Ya lo sé, entre tú y yo nunca fueron necesarias las palabras ¡qué paradoja de oficio!. Nos sabemos las costumbres, las lágrimas y reímos siempre en el mismo compás de pelele. No es hora de ponerte rebelde, me dirías, o quizá fuera yo quien lo dijera con los labios apretados de rojo. Fuimos tan completos perdiendo agendas, rescatando juguetes, desenmascarando infancias, que inventamos un nuevo rosario y desminitificamos el verbo arrodillarse. Mantendré mis promesas y seguiremos encontrándonos en todas las vidas que nos quedan. Te quiero y te guardo.


Lo he intentado
lo juro

escondí el bombo
y los platillos,
las castañuelas,
las chácaras,
incluso el papel albal
y las bolsas de plástico
para no hacer ruido
pero el primor de los cascabeles
ah, esos no

guardé el silencio
de feria ambulante
el previo al aplauso
de boca cosida
con las agujas del carmín

pero ya no aguanto
lo juro

si he de recitarte
henchida
violeta y temblorosa
a quemarropa
que así sea

a mares en plena libertad
donde haga falta

vocalizaré tus verbos subversibos
desbrozaré nombres y adjetivos
y si mi lengua se entorpece
volveré a empezar

volveré a recitarte

donde haga falta
lo juro
Nares Montero

Foto: Presencación del libro "Ya veo la bala en mi cabeza" 25.03.11.
Nares Montero
(El poema se lo escribí a Zuñi hace unos años, en un invierno que nos nevaba y nos mantenía cerca, como siempre, en el dulce calor de la compañía)

lunes, 20 de diciembre de 2010

De aquel origen


Rectificando una frase sencilla, como un mantra, y acurrucado al cielo de una boca que se parece excesivamente a la tuya. Así viniste la primera mañana aunque callado y lento como la somnolencia. Ella siempre ha mirado, a través de todo, como si la transparencia comenzara y acabara en ella; sonríe y llena la casa de pájaros que bailan. Así os noto yo en los instantes robados al invierno, menudos y frágiles en la distancia. Sospecho que no habrá nada que yo sepa, antes de vuestra propia vida, que pueda haceros libres o al menos no tanto. Que llegarán todas las preguntas de golpe y abusaréis del juicio,  fingiréis migrañas, arañaréis las voces y desenterraréis metralla. Entonces con todas las utopías más utópicas que nunca, vocearéis mi nombre y no sabré qué responderos.
Sin embargo, es posible que no existan nunca los presagios agoreros, y tú con ese pico de mochuelo y ella con esos ojos colectivos vengáis a enseñarme la palabra que subrayé en el diccionario y me expliquéis, por fin, todos los significados de aquel origen.

N
Foto: Riaza 2010. Nares Montero

domingo, 21 de noviembre de 2010

besamos a gatas (pero besamos)

El computo de los compromisos obligados se pone a cero. Me haces perder la cuenta solo canto y qué risa con fe y archipiélago sin nombre, qué alboroto de alcurnia y olvidarme de todos los saludos. Esto no es serio. Ahí vamos, renqueando como tortugas con todos sus caparazones como años. De haberte conocido bajo la era de escorpio tampoco hubiéramos evitado las mareas y todas las maneras, de todas las maneras, inevitablemente el picotazo. Vienes de esa voz de ceda el paso, de isla y peatón descontrolado y yo con mi señal fluorescente bañándome los labios y luego la rima, que esa es otra y echarla de comer en un aparte mediodía. Volcar a hacernos las mismas preguntas vemos y vamos en la carrera sin dorsal, igual que los besos trastabillados de alcohol y que abuelas y madre no hay más que una y menos mal. Volar al amor como a la infancia sin dientes desde esta altura que es todo un quererte por alegrías y soleado que se va quedar. Sé que la continuación, cuando sea menester, será seguir la noche como una cuerda que nunca se rompe, y si se rompe la cuerda...

Nares Montero