martes, 31 de agosto de 2010

Cita: Circunvalaciones


Por si no lo sabéis hoy es fin de año. Hace mucho tiempo, cuando yo aún quería ser actriz y andaba representando musicales infantiles conocí a las primeras personas de mi especie. El mundo bohemio me acababa de abrir sus puertas y en mi todo eran bocas abiertas y sorpresa. Decidimos, en un alarde de originalidad, celebrar el fin de año cuando en realidad acababa el año para nosotros, esto es el 31 de agosto. Terminaba la temporada de verano y todos volvíamos a nuestras escuelas de arte dramático y a otros trabajos menos inspiradores. Organizamos una cena de gala y a las 3 de la mañana emprendimos el camino hacia la Puerta del Sol con la intención de comernos las doce uvas (en algunos casos eran lacasitos o gominolas) al son de 3 campanadas. No recuerdo si lo conseguimos, en la cena había habido mucho vino y otras bebidas espirituosas pero acabamos en la sala Sol bailando desaforados con nuestras caretas y confetis propios de esa fecha.

Hoy no celebraré el fin de año de la misma manera aunque mandaré algunos sms felicitando a quienes conmigo compartieron esa velada. Mañana sin embargo celebraré el año nuevo. Los recitales vuelven a la ciudad en septiembre y yo tengo cita en el primero. Será en el Badulake (C/Salitre 30) a la 21:30. Presidirá el festejo el bien conocido Bolo y ante él nos reuniremos algunos llamados poetas. Si queréis acompañarnos será un lujo de celebración. Hay que ver la de rodeos que da una para anunciar un evento! Soy más una circunvalación que una rotonda!


Nares Montero dixit
(Cartel: José Naveiras)

Blue clouds

El sobre de espidifen abierto en la mesilla. No sé donde estoy. El dolor de cabeza debe haberme durado tanto o más que la vez anterior. La última vez que me sucedió esto juré que me acordaría de todo lo que hiciese, que inventaría un sistema para hacerlo. Como en aquella peli, pero menos sangriento, sin agujas. Me siento al borde de la cama completamente embotada. Mis pies descalzos tocan la moqueta. El vaso de agua que hay junto al medicamento tiene burbujitas, como si hubiera pasado toda la noche a la intemperie. Seguramente eché toda la solución en la boca esperando que la saliva hiciera el resto, de ahí este mal sabor de boca. En el baño una luz de tugsteno alumbra renqueante bajo la puerta. Sólo se ve gracias a los haces que entran por las pocas rendijas abiertas de la persiana echada y todo el polvo volando. Parece que estoy en la habitación de un motel, aunque quizá sea sólo una pensión maltrecha, pero no se oye ruido en el exterior. Ni un alma, ni un coche. Alguien está el baño. El ruido del grifo ha hecho que todo mi cuerpo se tense y los dedos de los pies se hunden ahora en la moqueta como cuchillas. Odio esa sensación, así que alzo las piernas como un resorte y permanezco muy quieta en la cama. El grifo sigue abierto aunque no parece haber evidencias de nada más. Intento recordar. Recuerda, maldita, recuerda, me digo. Miro atenta al fondo de la habitación donde parece haber unos bultos grandes no demasido definidos. Llegan a mi mente algunas imágenes. En una aparezco riendo desencajada. Un ventilador metálico apunta a mi cara y todo el pelo es un alboroto. Cerca hay una pila de botellines de cerveza negra vacíos y una boa en un terrario. El ruido del grifo ha cesado y la manecilla de la puerta del baño parece moverse. No sé si tengo fuerzas suficientes para esconderme así que prefiero hacerme la dormida.


N.M.
(Foto: Pedrezuela 2010. Nares Montero)

sábado, 21 de agosto de 2010

Poetrasta de postal


Poetrastos es un libro, un proyecto, que están llevando a cabo Ángel "Voltios" y José Naveiras. Dos que no se pueden estar quietos y siempre andan con ideas y actuaciones poéticas que comparten, a veces entre ellos y las más con todos los afortunados que les rodeamos. Son de esas personas que merece la pena tener cerca. Que mueven esta sopa poética madrileña (y otras lindes) para que nadie naufrague ni se quede al borde del plato. En este proyecto concreto han reunido 27 poetas, poetastros... o como al final se decidió definirnos: poetrastos. Y han creado una antología en busca de editor (por el momento) además de camisetas y postales. Esta es la mía. Aquí os la dejo para que la disfrutéis junto con el link del blog creado por ellos mismos, donde podréis ver más postales y más trastos de la poesía: POETRASTOS
Nares Montero dixit
Diseño de postal: José Naveiras
(por favor, tratar con cariño)

viernes, 20 de agosto de 2010

Tarde esa tarde




Tarde. Siempre tarde. La vida se me hace una red sin centro. Siendo militancia las decisiones, dejo cabos sueltos. Mando un mensaje: trae tabaco, por favor. Dije que me faltaba la contrapartida a tanta subida de adrenalina, dije. La lluvia no dejó charcos, se evaporó pronto, tan pronto tú. No se me da bien permanecer. Todo universo efímero, pregunto. Todas las palabras inconexas, parecen tus razones, tus destrezas. Solo yo como un satélite sin rumbo. Puede ser cierta alguna víspera. Duermo, duermo como si no hubiera tiempo de soñar más tarde. Ahora es nunca. Nunca en tus proporciones. Recordar es imaginar lo sucedido, reinventarlo. Entonces por más que pase gente y más gente sigues ahí, aunque no debieras, sólo una trinchera perdida pero recurrente. Quiero elegir de forma que si tuviera que vivir de nuevo esto mismo, pudiera hacerlo sin temor. Sin embargo no hay modos de quitarse el viento de los ojos. Toda solución conduce a la misma encrucijada. Una nueva oportunidad de hacer lo mismo, de recuperarte como mentira. Recuperar lo que nunca se ha tenido. Y entonces mis manos vacías, de nuevo vacías. He sostenido tu idioma, creo. Tengo la sensación de tu peso, de todo el peso y los pies arrastrando todas las hojas. Todo como concepto es algo pequeño. Invisible. Cómo puedo decir sí. A qué. Las proposiciones, las multiples opciones de desastre son un advenimiento. La libertad más pura es una carcel.
Nares Montero

sábado, 14 de agosto de 2010

Alter ego


Qué te puedo reprochar? Caldero,
soliloquio, espejito mágico,
si no son tuyas las mañanas,
todas las regalas.

Qué? De todas las cosas intrascendentes:
Piernas que tornean alfareros, sentencias
que se pudren con el tiempo, linternas,
aguaceros, asfalto rodado entre tus dedos.

Qué? De un tiempo de termitas,
de un templo sin antorchas,
de un campo plagado de minas. Qué?

Caballero sin patria. Qué?
Estancia sin lumbre. Qué?
Esperanza encerrada.

Qué puedo reprocharte o echarte en cara?
Luz sin sombra que a lo lejos guardas.

Nares Montero
(Foto: Dinamarca 2004. Nares montero)

principio de un manifiesto

No quiero dar el consuelo tonto de una golosina oportuna. *Nunca he querido colaborar en la destrucción de una morada. Salvar las circunstancias es el camino escogido para salvarme y aunque las tentaciones cieguen la visión del conjunto siempre veo a ese niño detrás de tus ojos. No desprecio el valor del tiempo regalado aunque es cierto que desconfío con demasiada frecuencia. Yo no tengo mis debilidades bajo tierra y no hay llaves que salven la vulnerabilidad expuesta. Tampoco es cierto que lo sepa todo, o que vea tras los cristales más empañados. Me fio de mi inconsciente intuición de estrella fugaz y siempre olvido lo importante. El teatro y la evidencia van de la mano si sabes cómo mirarlas. Entonces, en ese epicentro exacto, matemático, improbable, descubro que la comunicación existe, tomo conciencia e interpreto y el conocimiento se vuelve un prójimo andando cerca. Tan cerca como tú quieras verlo si me acompañas. El futuro es todo el ahora que tenemos. Sernos nosotros mismos. Adaptarnos a un medio hostil, transmutable, abanderando el coraje, agarrándonos a él como la única salvación. Toda acción como escudo y como arma, todo movimiento acercándonos. La revolución es tan sencilla como asumir con valentía el siguiente paso.

Nares Montero

[*Frase original de Rainer María Rilke: Nunca he tenido que colaborar en la destrucción de una morada (...).

Siguiente frase basada en la famosa cita de J. Ortega y Gaset: Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo. ]

martes, 10 de agosto de 2010

sólo existe el frío al sur de la patagonia

He venido despeinada a desayunarme todos los peines. Las ramas de los árboles se van de vacaciones y dejan los troncos como palos muertos clavados a la tierra. Sueño en tecnicolor con un campo de palabras puntiagudas. Un rascacielos encierra todas la profesiones abandonadas. Los pinceles se convierten en nuevas máquinas de tortura cuando pasan sus cerdas por tus ingles desnudas. El salón dispara sillas del revés y ahora todos nos sentamos en el techo. Luego las ventanas nos guiñan su persiana y sonríes como si tuvieras un puñado de bellotas escondidas. Los balones botan encabritados todas la manos menudas y en las piscinas flotan mil sombreros de copa. Si se cumple el deseo explotarán todas las burbujas, siempre dices que podrás con esa carga, pero lo dices bajito, susurrando, porque temes este tiempo amarillo que se lleva todos los destinos lejos. Sospechas que sólo existe el frío al sur de la patagonia, aunque guardas dudas como cuchillas, envueltas en la oscuridad de algún lugar seco y con candados.


Nares Montero
(Foto: El Cairo 2007. Nares Montero)

domingo, 8 de agosto de 2010

a veces me disfrazo de normal

Me he pasado toda la noche con una frase rondándome. Por no despabilarme y romper del todo el sueño no me he levantado a apuntarla y, claro, cuando por fin el sueño se ha roto por si solo ya era tarde. Aunque en realidad quedan los ecos. Sé que tenía una palabra que me gusta, corta, con las vocales "a" e "i" pero no sé en qué orden y, tambien recuerdo, que la frase, o el verso, era de significado ambivalente. De acuerdo, no es mucho. Pero eso junto al bochorno de domingo nublado y agosto, han hecho de mí un raro especimen. Para empezar me he puesto a limpiar la cocina y, en esa guerra de cacharros gritando, he sentido el impulso de irme a por el periódico. Siempre leo el periódico por internet, así es más fácil saltarse las partes menos interesantes. Me he vestido, me he puesto unos zapatos viejos y he cogido algo de dinero. Vivo en un barrio en el que las tiendas y la vida de barrio brillan por su ausencia. Lo más que se hace en mi barrio es salir al fresco las tardes de verano con la silla plegable y, mientras los churumbeles corretean, las marujas y las gitanas (en grupos bien diferenciados) hablan de sus cosas o juegan al bingo. Yo me las encuentro al ir hacia la renfe toda peripuesta para una de mis noches satétile o gata parda. Siempre mandan a una de sus criaturas malpeinadas a pedirme un cigarro, la madre de turno me hace una señal desde lejos para que sepa que el tabaco es para ella y no para el carasucia. El escuincle me sonríe y se va corriendo y yo continúo mi taconeo hacia el tren que ya bufa en el tunel. Por las mañanas sin embargo es raro si te encuentras a alguien. Quizá alguna adolescente legañosa que saca al perro con desgana o a algún viejo con su garrota que viene de su paseo matinal. Según he salido a la calle una de las tapas de mis viejos zapatos se ha roto dejando al descubierto las entrañas de clavos. Aún así he seguido adelante. Iba visualizando el kiosko más cercano que recordaba abierto. De un tiempo a esta parte todos los kioskos de la zona han cerrado haciendo del lugar un cementerio de papeles. Al llegar he visto que tambien ese estaba cerrado y he tenido que preguntar por otro a un despistado que miraba hacia la iglesia como si a esas horas ya tuviera que estar abierta. Me ha indicado y al llegar ha sido lo mismo, cerrado. He vuelto a preguntar y me han indicado un poco más lejos. Haciendo caso omiso a los gruñidos del zapato moribundo he llegado a este tercer kiosko, donde se arremolinaban niños con chucherías, ancianos con batallitas y madres con bolsas y prisas. Nadie compraba la prensa. He pedido mi periódico, me han mirado con recelo y me he alejado. De camino he visto una tienda de ultramarinos abierta y como estos días ando de rodriguez y ya se habían agotado las vituallas básicas he entrado a ver que encontraba. Mi compra ha sido: 2 nectarinas, 4 tomates, pescado congelado y salchichas. Luego una barra de pan en lo que antes era el viejo videoclub donde descubrí el cine de sesión contínua y una caña con limón y un paquete de tabaco en el bar que hace ya demasiados años regentó uno de mis primeros novietes. Con todo y tacón roto he vuelto a casa ya sin preocuparme por la frase de marras. Quizá más tarde me acuerde, en la siesta.



Nares Montero
(Foto: Mi calle. Nares Montero)




Ah! El periódico me ha dado un alegría. Nuevo libro de Frida Kahlo, sus fotografías! Habrá que inventar una aventura nueva para comprarlo.

sábado, 7 de agosto de 2010

La santa inquisición no murió nunca.











El amor tiene derecho a equivocarse en los detalles
"Clíc" de Paco Sevilla


Es en la locura donde campa a sus anchas la poesía.

Tienen los dardos envenenados manos que me tocan.

Todo es una guerra de mariposas.

La paciencia es un elefante muerto.

Sigo vistiéndome de sacapuntas.

Quedan los pendientes solos sin orejas.
.
Los tratos con uno mismo son traicioneros.

La nevera está vacía, el hambre se lo ha comido todo.

Un segundo es mucho pedir.

La virtud habita en las camas desechas.

Sólo universo en tu imaginación.

Olvidarte es no volver a cepillarse los dientes.

El camaranchón sigue echándonos de menos.

Todas las horas dejaron de esperarnos.

Yo es anoréxico.

El camino fácil está lleno de erratas, el otro de faltas de ortografía.

La viga y la paja están hechas de lo mismo.

Los lagartos se rien de nosotros.

El sol es una carcel para gatos.

Mi vanidad suple tu ausencia.

Cumpleaños: Un escalofrío de gusanos por la espalda.

Los espejos no amortizan sueños.



Nares Montero
(Foto: Madrid 2006. Nares Montero)

jueves, 5 de agosto de 2010

Amar la trama

Cuando una se va de viaje hace la maleta a última hora. La llena, eso sí, de cualquier cosa que sea susceptible de usarse, incluso en los momentos más peregrinos, porque como una no siempre tiene encendido el modo nostradamus algunas de las cosas que pueden ocurrir en un viaje se la escapan de las estadísticas o del planteamiento primario de dicho viaje.

Antes de salir para Asturias mi ánimo en cuestiones logísticas estaba bajo mínimos. Sólo el buscar la maleta se hacía una aventura tal a la de Frodo y su anillo. Todo se demoraba con la naturalidad que me caracteriza o incluso más. Y aseguro para que así conste que no era porque no tuviera ganas ir sino porque cuando me invade la pereza el mundo, tal y como lo percibo, resulta anestesiado y casi dormido. Los sucesos iban aconteciendo ya de una manera subrrealista y justo antes de que emprendiera camino al norte escuché unas palabras que llevaba esperando escuchar desde hacía 3 años, y de repente todo el lastre cayó al suelo de golpe.

Jueves 09:30h, el trayecto resulta ligero y divertido desde el principio. La charla con mis compañeras de viaje, Ada Menéndez y Eva Márquez, apareció de manera orgánica y fluida y eso junto con el cansancio, las expéctativas y el ánimo dieron paso a bromas y complicidad, que duraron hasta el final.
Teníamos el carnét de baile hasta los topes, pero no impidió que disfrutáramos de cada una de las danzas con una energía sobrenatural y contagiosa. La primera parada, Radio Artenativa, puso el listón muy alto. Nos sentimos como niñas con zapatos nuevos. Es curioso como la distancia es sólo un trámite, la mayoría de las veces innecesario. Mararía, Juan, Luci y Edu parecían más familiares que desconocidos. Nos descubrimos habitantes de un mismo territorio y contrariamente a lo que sucede en otros niveles de existencia no nos hizo sentir amenazados sino alegremente extraños y cercanos. AQUÍ podéis escuchar el programa de Radio Artenativa.
Pasando por alto el incidente con la librería Bertrand de Oviedo conseguimos que esa fuera también una experiencia de la que saber sacar provecho. Sergio se había unido a nosotras y añadió a nuestro estado de ánimo otra perspectiva. La decepción porque las cosas no pasaran como estaban planeadas dió paso libre a las bromas y el cachondeo. Decíamos riendo por las calles de Oviedo: Yo viví una bomba atómica de Ada Menéndez en directo! Ya no había nada que no nos hiciera reir hasta el dolor de tripa, y cenar es complicado cuando una se ha tragado un payaso y no deja de hacer tonterías.
De camino al Clan art nos perdimos y constatamos, cada vez que preguntábamos por nuestro destino, que normalmente nadie se fija en donde vive. De una media de 10 personas consultadas, y teniendo en cuenta que los puntos cardinales son sólo 4, conseguimos 11,5 trayectos posibles en cualquier dirección. La suspicacia estaba servida: alguien mentía! Pero nosotros reíamos.
Al fin nos recogieron a menos de 50 metros del sitio en cuestión y claro, el asunto era cosa de risa. En el Clan art teníamos el primer recital del viaje. Un recital erótico organizado por los poetas oriundos. El cansancio era palpable pero el ánimo no decaía. Allí nos encontramos con gente a la que veríamos y con la que compartiríamos durante todo el viaje, como a Eusebio, Rémora, Ana Vega y otros más. De ahí a dormir a Avilés donde me esperaba la super familia: Ana, Sandra, Dani y por supuesto Sergio. El viernes comenzó tranquilo pero alegre, unos vermuts por Avilés mientras esperábamos que vinieran las chicas a disfrutar de una comida de dioses. Ana nos había preparado una fabada que, como diría mi madre, no se la saltaba un gitano. Superando el sopor de la hora de la siesta nos pusimos en marcha camino de Gijón. Presentábamos los libros en La buena letra, una pequeña y preciosa librería que regenta Rafa. Nada podía quitarnos la ilusión. Se nos trató con tanto cariño que yo ya empezaba a pronunciar las palabras que marcarían todo el viaje: Creo que no me quiero ir de aquí. Empezó a llegar la gente, Edu y Mararía, Eusebio, Isaac un amigo venido desde Santander sólo para la ocasión y alguien que nos dejó con la boca abierta, Ricardo Pochtar, que tuvo el maravilloso detalle de regalarme algo que sé guardaré como oro en paño siempre. Presentamos los libros, recitamos y para terminar y como por generación espontánea se creo todo un diálogo fabuloso entre todos los asistentes. Después una caña e ir a ver una maratón de poesía a la ciudadela. Sidras y conversaciones interesantísimas sobre la literatura y Woodstock. Despedirnos a pie de playa y descalzarse, andar por la arena.
El sábado nos despierta tarde y perezosas. El día anda nublado y nuestros planes de playa se anulan en beneficio del descanso y de la siesta. Después arreglarnos, hacer fotos y quedar para tomar algo antes del último recital. Cenar acompañadísimas y la sidra abriendo caminos de no retorno. El recital Heterogéneos, de nuevo en el Clan art, divertido y estimulante. Las cañas y los chupitos no dejan de llegar a las manos y todo el mundo parece feliz y con ganas de darlo todo. Nuestro viaje parece estarse acabando y queremos disfrutar hasta del último minuto y de cada persona, pero en ese momento la que aquí escribe decide que no, que tan pocos días no son suficientes y que me quedo. Que me quedo al menos un día más. Por fin probé la absenta.

(haciendo el tontuno no me gana nadie)

Las actividades culturales acabaron esa noche y es por eso que no cuento más en esta crónica.

Todas las personas que nos encontramos, que encontré, hicieron de este viaje un momento maravilloso. Estoy segura de que ninguna se olvidará de estos días y que muchas de las personas que conocimos acabarán siendo amigos. Agosto, este mes de sol, siempre me regala lucidez y alegría y siempre me da motivos para seguir sonriendo.

Doy gracias a toda la gente que nos acompañó en esta aventura, especialmente a la gran familia de Avilés, de los que me costó un triunfo separarme. El motivo del viaje, presentar los libros y buscar puntos de venta, se cumplió con creces. Y es que hay cosas imposibles de prever que hacen que veamos la vida desde otras perspectivas, echemos lo que echemos en la maleta.

Nares Montero

(Siento si he olvidado algun nombre, lo que es seguro es que no me olvido de la gente)
(Fotos: Momentos del viaje)